Personajes Célebres – ASOCIACION GUADALUPANA https://asociadosguadalupanos.com ASOCIADOS GUADALUPANOS Sat, 11 Sep 2021 04:23:09 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.3 Alejandro Bertello Bollati https://asociadosguadalupanos.com/alejandro-bertello-bollati/ Tue, 25 May 2021 15:37:04 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=1077

Hay momentos en la historia de la humanidad en que los pueblos y sus organizaciones representativas necesitan de hombres singularmente capaces para forjar y cimentar su futuro. Fué Alejandro Bertello Bollati (G-1921), peruano, hijo de inmigrantes italianos, quien no sólo fue uno de los fundadores y forjadores de la Asociación Guadalupana, sino que además entregó su vida para que el Colegio Guadalupe siempre fuera “nuestro colegio grande y eterno” como lo dijo una mañana de julio de 1965 en la ceremonia de homenaje al maestro guadalupano. Nació el lunes 27 de abril de 1903, en el Callao.

Su labor en la Asociación Guadalupana fue inmensa, a pesar de ser sólo presidente de la institución entre 1961 y el miércoles 22 de marzo de1966, en que partió en ese viaje sin retorno de todos los humanos. Fue una despedida súbita, que dejó paralizados y enmudecidos a los guadalupanos y que causó consternación en los sectores empresariales, políticos y sociales en donde era apreciado y respetado. Fue un ciudadano común y corriente, pero que por sus convicciones y acciones parecía un hombre de Estado.

Aquel día de miércoles del 22 de marzo del ´66 había cumplido su jornada diaria como presidente del directorio del Banco Comercial, y se aprestaba a caminar unos metros para abordar uno de los buses de la tradicional Línea Cocharcas-José Leal rumbo a la Asociación Guadalupana como lo hacía todos los días. Siempre lo acompañaba un grupo de guadalupanos que trabajaba en el banco. “Cada quien paga su pasaje”, les solía decir.

Caminó unos pasos del antiguo edificio bancario, ubicado en la primera cuadra del jirón Miró Quesada, cuando de pronto sufrió un desvanecimiento. El hno. Luis Cortez Beraún (G-60), lo tomó en sus brazos para evitar que cayera y se golpeara en el piso, pero el excelso guadalupano que siempre predicó y practicó los más altos ideales de Guadalupe, expiró. Luis Cortez entró en shock.

Don Alejandro Bertello Bollati fue de esa estirpe de hombres que encarnaba en sí casi todas las virtudes humanas: sencillez ejemplar, generosidad casi en extremo, fraterno y solidario en la extensión de la palabra, justo en sus actos y apreciaciones, honesto a toda prueba.

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Legado en La Asociación Guadalupana

Luego de que la asamblea de exalumnos, el 27 de noviembre de 1940, acordara la fundación de la Asociación Guadalupana, se procedió a la elección de su primera junta directiva que estuvo integrada así: presidente Dr. Francisco Tudela y Varela (G-1895); primer vicepresidente Dr. José Gálvez Barrenechea (G-1901); segundo vicepresidente Dr. Carlos Enrique Paz Soldán (G-1902); tesorero sr. Santiago Acuña; secretario general periodista Eduardo Lizárraga; secretario de actas Dr. Andrés Echevarría Maurtua; y presidente de la Comisión Pro Local Ing. Alejandro Bertello Bollati (G-1921). La asamblea culminó a las 4.30 de la tarde y se llevó a cabo en el auditorio del Colegio Guadalupe.

En 1942 el Dr. Ezequiel F. Muñoz, un prominente y notable jurista, asume la presidencia de la AG y emprende con Bertello el infatigable esfuerzo para que la casa propia de los guadalupanos sea una realidad. Había dos retos: encontrar el local adecuado y conseguir el financiamiento para pagarlo.

Tras intenso y arduo trabajo se encuentra un terreno amplio en la naciente urbanización Santa Catalina, cerca de la avenida Javier Prado. Sin embargo, se estimó que el lugar estaba alejado del Colegio Guadalupe. Entonces el Dr. Muñoz, logró que el gobierno adjudicara un terreno, ubicado entre la avenida Alfonso Ugarte y el jirón Quilca. Para esto se obtuvo que el congreso de la república apruebe la ley 10284, mediante la cual el gobierno debía comprar dicho terreno y adjudicarlo a la AG. La ley fue observada por el Ejecutivo a fines de 1944 porque irrogaba “alto costo para el Estado”. Durante la presidencia del Dr. José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948), y a instancias del Dr. Jorge Basadre (G-1918), ministro de Educación, el consejo de ministros, tras levantar algunas observaciones a la ley, la promulgó el 13 de noviembre de 1945, un día antes del 105° aniversario del Colegio Guadalupe.

Adquirido el terreno por el Estado se procedió a la inscripción del mismo en los registros públicos a nombre de la AG. El 30 de junio de 1946, el Dr. Muñoz entrega la respectiva escritura pública al Ing. Alejandro Bertello. Sin embargo, resultaba imposible financiar el alto costo de la construcción y equipamiento de la sede institucional, por lo que se consiguió, mediante ley 12072, del 26 de febrero de 1954, la enajenación (venta) “en todo o en parte” del terreno de dos mil metros cuadrados, a fin de que con el producto se pudiera adquirir o construir el local institucional.

La búsqueda de un local amplio, apropiado y cerca del colegio, da sus frutos el lunes 27 de abril de 1954 cuando Bertello compra el actual local de la AG a la familia del Dr. Ernesto de la Jara y Ureta. El costo del inmueble, incluyendo remodelación y adecuación, fue de cinco millones de soles de oro, que fue cubierto con la venta del terreno de Alfonso Ugarte-Quilca y de un préstamo de un millón 183 mil 269 soles de oro, proporcionado por Bertello. Dichos trabajos más el equipamiento duraron hasta comienzos de los años ´60. Poco después, la viuda de Bertello doña Antonieta Masperi, en sesión extraordinaria de la AG, condona la deuda que la institución le tenía a su esposo.

El flamante local institucional tenía que ser inaugurado a todo lo alto, que tuviera connotación nacional. La junta directiva y la comisión pro local elaboraron un programa de inauguración histórico, cuya fecha principal sería el domingo 05 de junio de 1960. Fue una semana de festejos. Memorable.

Entre los asistentes invitados estaban el presidente de la república Manuel Prado Ugarteche, quien pronunció un notable discurso sobre la historia del Colegio Guadalupe, legisladores guadalupanos y altas personalidades de la nación, entre ellas el cardenal Juan Landázuri Rickets, que bendijo el local. A la salida del histórico acto, el presidente Prado develó el busto de su hermano el héroe guadalupano Leoncio Prado, levantado en el parque adyacente a la AG.

En su discurso de inauguración, Bertello rememoró sus años de estudiante en las aulas guadalupanas y dijo que la gratitud para con Guadalupe debe ser permanente. Y sostuvo que la Asociación Guadalupana, cuyo nuevo local era el fruto del trabajo mancomunado, no sólo debería ser la casa de todos “con el objeto de mantener los ideales guadalupanos y cultivar la solidaridad entre los que se han formado en las aulas de Guadalupe”, sino que debe ser un foro para tratar temas relacionados con la problemática del país como lo fue desde la fundación del histórico colegio en 1840.

PERSONAJES CELEBRES | ASOCIACION GUADALUPANA

La familia Bertello Masperi

Don Alejandro Bertello Bollati estuvo casado con doña Margarita Masperi. Tuvieron cinco hijos: Alejandro (+ 1980), Ana Rosa (+1997), Luis Felipe (+1992), Humberto (+2006) y José (+2007. Tuvo dos hermanos: Ángelo y Carlos (10). Ángelo al igual que su hermano Alejandro ingresaron a Guadalupe en 1918 y egresaron en 1921, integrando la Promoción Centenario de la Independencia Nacional”.

Sus padres fueron inmigrantes de Torino (Italia): Ángelo Bertello y Margarita Bollati. Don Ángelo fue un hombre disciplinado y trabajador. En la Fundición Callao que fundo trabajó desde muy joven su hijo Alejandro, quien demostró tenacidad y emprendimiento en las tareas cotidianas.

Alejandro no sólo mostró en el trabajo esa innata cualidad del emprendimiento, sino también un deportista a carta cabal. Fue campeón de ciclismo Lima-Callao, campeón nacional de remo, y en Guadalupe fue destacado en básquet y atletismo.

En el sector empresarial fundó Mayólica Nacional, la Compañía Ítalo Peruana de Seguros, la inmobiliaria Mercurio y el Banco Comercial. Fue, asimismo, presidente del directorio de la Corporación Peruana del Santa y de la siderúrgica de Chimbote, e integró directivas de diversas instituciones representativas de la sociedad (11).

La Promoción 1966 que lleva con mucho honor el nombre del Ing. Alejandro Bertello, tiene la enorme responsabilidad de promover y difundir el legado del excelso guadalupano.

Finalmente, lo que más amó don Alejandro fueron el Colegio Guadalupe y la Asociación Guadalupana, a los que dedicó su vida. Enarboló en toda su amplitud el Espíritu Guadalupano.

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César Vallejo, docente guadalupano https://asociadosguadalupanos.com/cesar-vallejo-docente-guadalupano/ Wed, 11 Mar 2020 09:20:47 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=67

Nuestra Señora de Guadalupe, ha tenido a verdaderas personalidades entre sus ex alumnos, docentes y directivos. Algunos de sus ex profesores, por ejemplo, fueron Augusto Salazar Bondy, Javier Heraud o César Vallejo y es, justamente, sobre el paso del poeta trujillano, fugaz (de setiembre de 1919 a marzo de 1923) y accidentado (algunas fuentes refieren que fue víctima de discriminación), sobre el que escribió Rosa Sedó, nieta de Severino Sedó*, quien fuera profesor de música durante el paso de Vallejo por el viejo colegio.

Las siguientes líneas fueron tomadas del libro Colegio Guadalupe, la historia…, cuya primera edición es de setiembre de 2012, y refieren a ese momento en el que el más célebre huamachuquino es docente del Primer Colegio Nacional de la República.

Luego de ejercer la docencia y otros trabajos en Trujillo para poder sobrevivir, César Vallejo se traslada a Lima en 1917 y dos años después (1919) logra una plaza en el Colegio de Guadalupe para enseñar Gramática. Por su aspecto físico delgado y huesudo, su procedencia andina y su inocultable timidez, Vallejo era visto con desconfianza y recelo por algunos profesores, y además afrontaba duras carencias materiales.

En una ocasión, a la hora del almuerzo Vallejo se quedó sentado en uno de los patios como recordando el verso de uno de sus poemas escritos en Trujillo: “¿Un simple pan no habrá ahora para mí?”. En eso apareció el profesor de música Severino Sedó y le preguntó: ¿Amigo, usted no va a almorzar? El poeta respondió que “estaba tomando sol”. No dijo más para no sentirse humillado. Sedó, cuyo corazón sabía interpretar decires y silencios, tomó del brazo a Vallejo y lo llevó a su casa de la avenida España, en donde le dio cálida y generosa acogida durante tres meses.

Este temporal desahogo espiritual y material, le dio tiempo a Vallejo para terminar su extraordinaria obra “Los heraldos negros” (Sin embargo, algunas fuentes coinciden en que César Vallejo escribió dicha obra entre 1915 y 1918 (y fue publicada en julio de 1919) y no entre 1919 y años posteriores). Cómo le puedo pagar tanta generosidad para conmigo?, preguntó Vallejo a Sedó. El noble maestro de música le respondió: “Nada mi querido amigo. Usted es de esta casa”.

Entonces Vallejo extrajo de uno de sus bolsillos de su saco el primer número de “Los heraldo negros” para entregarle en señal de gratitud a Sedó. Sedó no aceptó el obsequio, pues le dijo que ello representaba el fruto de un duro y sacrificado trabajo y tenía un costo que había que honrar. De tantas idas y venidas, al final dijo que su libro costaba “un sol”. Sedó le pagó.

Pero Vallejo que sabía tanto de la vida como de la gratitud, no encontraba la manera de agradecer la generosa hospitalidad de la familia Sedó. Hasta que llegó el día buscado. Juan, el hijo mayor del maestro Severino, enfermó de tifoidea y como no había una persona que lo cuidara, Vallejo asumió ese papel ante la oposición de Sedó, quien era infatigable a su labor docente en Guadalupe.

CESAR VALLEJO | ASOCIACION GUADALUPANA

SEVERINO SEDÓ

Severino Sedó nació en Cataluña, en la ciudad de Reus, España, el 08 de enero de 1883. Fue seminarista, pero dejó los claustros conventuales por su creciente pasión: la música. Llega al Perú a comienzos de 1900.

Como ya era talentoso pianista e intérprete de música sacra fue maestro de capilla de casi todas las iglesias de Lima. “A los 29 años, en 1912, ingresa como profesor de música al colegio Guadalupe, que pocos años antes había ocupado su nuevo local en la Alameda de la Circunvalación, rebautizada años después como Alfonso Ugarte”, refiere el libro.

Algunos datos adicionales de Severino Sedó cuentan que es en 1930 cuando, aproximadamente, escribe la letra y música de la Marcha Guadalupana:

“La pasión por la música lleva a este noble educador catalán a escribir la letra y música de los himnos y marchas de diferentes instituciones como el Colegio Nuestra Señora de la Merced, Inmaculada, la antigua Escuela de Educación Física de la Universidad Nacional de San Marcos, así como los himnos de la Sanidad del Ejército y del Marinero. Sedó también fue profesor en el colegio Leoncio Prado y uno de los maestros de la Orquesta Sinfónica Nacional. Enseñó en el colegio Guadalupe hasta 1950… A los 92 años, el 12 de julio de 1975, el maestro Sedó pasó a formar parte de la historia”, completa el libro Colegio Guadalupe, la historia…

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El Combate de Angamos https://asociadosguadalupanos.com/el-combate-de-angamos/ Wed, 11 Mar 2020 09:20:06 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=61

Hace 141 años, un 8 de Octubre como hoy, el Caballero de los Mares Don Miguel Grau Seminario surcaba el mar al mando del monitor Huáscar con un grupo de valientes tripulantes entre los cuales se encontraban GUADALUPANOS, el Teniente Diego Ferré Sosa, quien fallece al lado del Almirante Grau; Vicealmirante Melitón Carbajal Ambulodegui; Teniente Segundo Enrique Palacios Mendiburu; Federico Sotomayor y Vigil; Felipe Rotalde, Cirujano; Juan Alfaro Arias, contador, fueron protagonistas de uno de los Combates Navales más Gloriosos de los que se tenga recuerdo en la historia marítima.

Aquella heroica epopeya se inicia el día 30 de setiembre de 1879, cuando la División Naval integrada por el monitor Huáscar, la corbeta Unión y el transporte Rímac, zarpa hacia el sur en demanda de Iquique a donde arriban el 1° de octubre. Aquel día, el Huáscar al mando de Grau y la Unión al mando de García y García enrumban nuevamente hacia el sur para continuar incursionando en costas chilenas, actividad que gracias a la habilidad y pericia de nuestro Gran Almirante y su tripulación había dado buenos resultados, dado que tras más de 6 meses de guerra contra un adversario poderoso, les había negado el dominio del mar.

Ante esta situación, que era inconcebible para los chilenos y que ocasionó el relevo de su Alto Mando Naval, el nuevo comandante en jefe de su escuadra, Almirante Riveros ideó planes para la captura del Huáscar, la pesadilla de los marinos chilenos. Es así que la escuadra enemiga es dividida en dos divisiones integrada la primera por el acorazado Blanco Encalada, la goleta Covadonga y el transporte armado Matías Cousiño; la segunda por el Cochrane, la corbeta O’Higgins y la cañonera Loa; zarpan hacia Arica el 2 de octubre, llegando allí el 4, no hallando a nuestras naves, tomaron entonces conocimiento de que se hallaban incursionando en sus costas. Es así que ambas divisiones se separan para navegar hacia el sur, la primera pegada hacia la costa y la segunda en alta mar. El plan chileno consistía en acorralar al Huáscar y la Unión aprovechando la mayor velocidad de los buques de la segunda división y cortarles la retirada.

MIGUEL GRAU | ASOCIACION GUADALUPANA
TRIPULACIÓN DEL HUASCAR | ASOCIACION GUADALUPANA

El mismo día 4 continuando con su misión, la División Naval Peruana llegó a Sarco, al sur de Huasco, apresando a la goleta chilena Coquimbo, despachándola hacia Arica. El día 5, siempre navegando al sur, arriban a Coquimbo no hallando naves enemigas, prosiguiendo luego hasta Tongoy a pocas horas de Valparaíso. Grau ya había tomado conocimiento del zarpe de los chilenos y por ello prefiere no arriesgar ir más al sur, emprendiendo el retorno hacia el norte. Los días 6 y 7 el Huáscar sufre desperfectos en sus máquinas efectuándose las reparaciones en alta mar. Superados los problemas, en la madrugada del día 8 de octubre a 01.00 horas arribaron al puerto de Antofagasta libre de buques chilenos, continuando su derrota hacia el norte. A 03.00 se divisaron humos procedentes del norte, pensándose inicialmente que se trataba de mercantes, pero a fin de evitarlos en caso que fueran naves chilenas, Grau ordenó navegar al oeste y luego al norte; pero el plan de Riveros se puso en marcha y fue así que los humos divisados inicialmente al salir de Antofagasta correspondían a los buques de la primera división que emprendieron caza a nuestros buques y luego de tres horas de navegar a toda máquina, los peruanos logran burlar al enemigo dejándolos a 8 millas a la altura de Punta Tetas.

Más tarde, a 07.15 navegando hacia el norte se divisan otros tres humos por el noroeste, que eran los de las segunda división naval chilena que navegaba en rumbo de intercepción hacia los nuestros. Grau tomó conocimiento de esta nueva situación y comprendió que el cerco que el enemigo le tendía sería difícil de evitar, ya que la velocidad y el poder artillero del Huáscar eran superados ampliamente por los de los acorazados chilenos. Entonces decidió continuar hacia el norte a fin de intentar rebasar Punta Angamos. Luego, evaluando la situación, dio órdenes a García y García para que salve su buque puesto que sacrificar a la Unión, único buque de valor aparte del Huáscar sería un error.

En conocimiento que el enfrentamiento era inevitable, Grau presentó combate y tomó la iniciativa, efectuando el primer cañonazo a 09.40 hacia el Cochrane que estaba a 1000 yardas de distancia y así empezó el encuentro a la altura de Punta Angamos. El acorazado chileno estrechó distancias aprovechando su andar y luego inició sus disparos, obligando, al hacer blanco en el Huáscar, a gobernar con aparejos.

A 09.50 horas en pleno fragor del combate un proyectil impactó en la torre donde se hallaba el Almirante Miguel Grau, causándoles la muerte a él y a su ayudante el Teniente Diego Ferré. En ese preciso instante fue cuando el marino más grande del continente pasó a la inmortalidad.

Pero el combate continuó. El espíritu vivo de Grau se mantuvo entre los suyos, el Huáscar no se rindió: asumió el mando el Comandante Elías Aguirre; la lucha se hizo cada vez más difícil y la primera división Chilena entabló también combate con el monitor. El enemigo con su poderosa artillería demolió poco a poco la nave peruana, que perdió el gobierno a causa de una andanada. Aguirre cayó muerto, el Comandante Capitán de Corbeta Carvajal fue herido de gravedad, el Teniente Rodríguez cayó muerto también, fue herido el Teniente Palacios quien con la mandíbula destrozada no abandonó su puesto y el Teniente Santillana fue alcanzado por la metralleta; el personal tampoco se rindió y luchó hasta el final.

El Huáscar, aunque sin gobierno, continuó disparando, intentó espolonear al Blanco Encalada sin resultados. Finalmente, tras una hora y diez minutos de combate desigual, con la artillería ya inutilizada por el fuego enemigo, con el buque sin posibilidades de maniobrar y diezmada su tripulación, por orden expresa del último en asumir el mando del Huáscar el Teniente Pedro Gárezon, se ordenó abrir válvulas de fondo para hundir el buque y cuando esto se llevaba a cabo, ya con 4 pies de agua en los fondos, el enemigo abordó el buque y tras dominar a la tripulación exhausta pero con la moral y el orgullo en alto, lo tomaron como presa. Al instante de abordar el Huáscar el primer bote chileno, se hallaban los oficiales peruanos sobre la cubierta porque momentos antes habían arrojado al agua sus espadas para no entregarlas, gritando a viva voz uno de ellos “Los Peruanos no se rinden”.

TRIPULACION DEL HUASCAR | ASOCIACION GUADALUPANA
TRIPULACIÓN DEL HUASCAR | ASOCIACION GUADALUPANA

Héroes Guadalupanos del Combate de Angamos

MANUEL MELITÓN CARBAJAL | ASOCIACION GUADALUPANA
ENRIQUE PALACIOS MENDIBURU | ASOCIACION GUADALUPANA
CARLOS ROTALDE | ASOCIACION GUADALUPANA
JUAN ALFARO ARIAS | ASOCIACION GUADALUPANA
DIEGO FERRE SOZA | ASOCIACION GUADALUPANA
FEDERICO SOTOMAYOR Y VIGIL | ASOCIACION GUADALUPANA

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Juan Antonio Herrera Moncada https://asociadosguadalupanos.com/juan-antonio-herrera-moncada/ Tue, 10 Mar 2020 09:48:25 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=418

En el año 1991, cursaba el primer año de educación secundaria en la “sección P” y tuve mi primer partido de baloncesto gracias al profesor de educación física; Pedro Chamorro Caceda G84, fué muy bonito conocer el coliseo y jugar un partido amistoso entre mis compañeros de aula, aún recuerdo la primera canasta que anote aquel día, es así como se despertó mi interés por el baloncesto.

Al cabo de un año noté la importancia de este deporte en mi vida, en 1992 me cambiaron de la sección P a la G, recuerdo cuando sonó el timbre de salida y fui el último en salir, por alguna razón la puerta de salida estaba cerrada y tuve que salir por otra puerta, cruzando el patio de quinto observé a los alumnos del 5to año de secundaria dando bote a la pelota y lanzando al aro varias veces, noté que conformaban la selección de Baloncesto por la vestimenta que tenían, todos bien uniformados al parecer venían de un partido, todo indicaba que les había ido bien por la alegría en sus rostros, fue allí donde mi interés creció aún más y decidí saber más de este deporte. Al día siguiente tome una revista que mi papá había traído del extranjero y en ella estaban las fotos y estadísticas de los mundiales de basket, a partir de ese momento me interesó más el Basketball.

En 1993, cursaba el tercer año de secundaria y decidí participar en la convocatoria para formar parte del equipo de baloncesto, afortunadamente el horario de entrenamiento no afectaba otras asignaturas. Recuerdo que al acercarme el primer día, abrió la puerta un profesor bajito de edad avanzada y canoso que me pregunto si venía por el aviso de la selección, le respondí con entusiasmo que sí, y me hizo ingresar, observé a varios compañeros de otros salones en una larga fila y noté que la mayoría eran más altos que yo.

Debo decirles que fui el último en la fila en ser tallado, al finalizar fui citado todos los días en el recreo para los entrenamientos de pre selección, El profesor nos indicó que traigamos ropa deportiva y que serían dos semanas de prueba, allí se seleccionarían a los mejores. Cuando me despedí, me dió su nombre formalmente “Profesor Moncada” y así lo conocí por primera vez!!!!!

Siempre decía que si nos esforzábamos lo suficiente podíamos quedarnos a formar parte de la selección, lastimosamente no califique (jajajajaja ironías de la vida), me sentí triste, sin embargo no me desanimé y seguí intentándolo. Cuando notificaron los horarios de entrenamiento a los seleccionados, decidí asistir por iniciativa y también motivado por los amigos que había conocido durante los entrenamientos de prueba.

SELECCION DE BALONCESTO ESCOLAR GUADALUPANO | ASOCIACION GUADALUPANA
SELECCION DE BALONCESTO GUADALUPANO | ASOCIACION GUADALUPANA

Le pregunté al profesor Moncada si podía mirar los entrenamientos y respondió que solo se podían quedar los seleccionados, los entrenamientos eran todos los días menos los jueves y domingos de 1pm a 3pm y los sábados de 9am a 12m, los primeros días pasaba a saludar al entrenador “ Moncada”, el amablemente respondía mi saludo y me recordaba que no podía quedarme pero insistí, «todos los días pasaba sin falta a saludarlo», estaba dispuesto a ingresar, deseaba con todo mi corazón ingresar, muchas veces dudaba en seguir insistiendo, hasta que un buen día luego de dos semanas de iniciado el entrenamiento permitió que me quedé.

Entonces me sentaba cerca de él, luego según yo subí de puesto a secretario y empecé con algunas labores sencillas entre ellas a comprar recuerdo su pastilla (Uropol), quise desistir ya que pasaban los días y no lograba mi principal objetivo “entrenar” pero un buen amigo y compañero Christofer López( más alto que yo) me motivó a insistir y me sugirió traer ropa deportiva, así continué hasta que un gran día el profesor Moncada me preguntó si quería participar de los entrenamientos, me cambie de inmediato, aún recuerdo la ropa que use, escogí la ropa deportiva más nueva que tenía, y mis zapatillas puma, comencé muy feliz!!!!!!

Era el primero en llegar, el profesor Moncada siempre me contaba algo mientras sacábamos los materiales para iniciar la clase, fue anecdótico porque lo ayudaba a barrer el coliseo de baloncesto, la misma rutina se repetía los días de entrenamiento, así que dejé de usar mis mejores prendas porque sabía que se maltratarían y gastarían debido a los entrenamientos, pronto todos acabábamos con nuestros polos con agujeros, zapatillas rotas, clara evidencia que era muy exigente con los entrenamientos.

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Entrenamiento y Disciplina Juan Antonio Herrera Moncada https://asociadosguadalupanos.com/entrenamiento-y-disciplina-juan-antonio-herrera-moncada/ Tue, 10 Mar 2020 09:19:15 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=415

El Profesor Moncada era extremadamente exigente, todos lo sabían, pero sabíamos en el fondo que estábamos avanzando y mejorando, por eso siempre regresábamos, hubieron algunas bajas como siempre pasa pero la mayoría se quedó, en muchas oportunidades entrenábamos con alumnos de 4to y 5to año, allí conocí a muchos amigos, fue un año increíble, los menores admirábamos a los mayores por sus destrezas.

Nuestra gran prueba era entrenar con ellos los días sábados, había un ejercicio que se llamaba suicidio el cual consistía en salir de la línea inicial del campo de basket y tocar la siguiente línea que era la primera línea del campo del vóley y luego regresar a tocar la primera línea del campo de basket y así sucesivamente todas las líneas del campo hasta llegar a la última línea y de vuelta regresar, todo el ejercicio era a máxima velocidad y el ultimo que llegaba tenía su castigo, así que todos estábamos dispuestos a hacerlo bien, también hacíamos las famosas series que consistían en dar 4 vueltas al patio de quinto con 1 minuto de descanso por cada serie para volver a continuar.

Luego venia el sauna que se hacía al terminar las series y consistía en sentarnos en filas uno muy junto al otro para sobrecalentarnos más de lo que ya estábamos y poner la cabeza dentro de nuestros polos durante 1 minuto, luego teníamos descanso, ya se imaginan como terminábamos totalmente transpirados con la sensación de haber estado corriendo en un desierto o en algún entrenamiento de combate.

También unos ejercicios de velocidad y reacción que nos costaba mucho, después de toda esa rutina podíamos entrenar las técnicas de juego que también eran muy duras, habían muchos trabajos técnicos con el balón y al mismo tiempo de coordinación individual y luego grupal, el profesor Moncada fue un gran entrenador, todas las técnicas que utilizaba eran unas más desafiantes que otras, todo con la finalidad de lograr su objetivo que era nuestro objetivo.

Recuerdo que cuando no terminábamos alguna rutina técnica nos imponía un “castigo” que consistía en hacer 20 saltos el cual era otro ejercicio de flexiones combinados con saltos en donde se trabajaba duro las piernas. Con él se trabajaba mucho la parte técnica con el balón y después al final podíamos jugar 15 o 20 minutos, ese era nuestro premio y nosotros felices jugábamos, milagrosamente volvíamos todos a tener mucha energía, sin darnos cuenta estaba formándonos como buenos atletas.

Para el profesor Moncada Siempre lo más importante fue el respeto, la disciplina y la razón, nunca nos habló mal, nunca nos maltrató y siempre nos exigía al máximo, conocía muy bien el tema de la preparación física, siempre pedía más, adoraba el esfuerzo que se hacía y nos lo hacía saber con su mirada, en ella reflejaba lo feliz que se sentía cada vez que terminábamos un entrenamiento y que habíamos dado el máximo esfuerzo.

Conocía muchos detalles acerca de nosotros, al final de cada entrenamiento volvía hacer el dulce viejito que te aconsejaba y reía un poco con todos, siempre antes del entrenamiento era muy conversador y le gustaba reír con nosotros, si alguien llegaba tarde no lo dejaba ingresar y le decía que regrese mañana temprano, usualmente los tardones esperaban para disculparse por su falta, los padres de familia eran atendidos en el descanso o al término de la clase al igual que sus colegas incluso en una ocasión llego el sub director y también tuvo que esperar, recalcaba siempre que su trabajo era muy serio y por respeto a sus alumnos no podía detenerse.

CAMPEONATO DE BALONCESTO | ASOCIACION GUADALUPANA

CAMPEONATOS

En el año de 1994, cumplido mi primer año de entrenamiento con el profesor Moncada, notamos con mis compañeros que habíamos crecido, en mi caso 6 cm alcanzando a medir 1.80 metros. Lastimosamente ese mismo año el gran equipo de basketball, G93 no pudo participar del campeonato inter escolar, al parecer el ministerio de educación suspendió las actividades por el terrorismo, situación que golpeó duro a nuestra sociedad en ese tiempo.

Dicha selección venía entrenando duro desde el año 1992, recuerdo el gran equipo de la G92 selección que en aquella época conformado por alumnos de la G92 y G93, habían logrado llegar a cuartos de final eliminando a colegios nacionales y grandes colegios particulares, en esa etapa enfrentaron al colegio Markham cuyos alumnos jugaban en la selección nacional.

Aquel año el colegio Markhan salió campeón del inter escolar de basketball de lima, muchos compañeros de esa promoción 1992 me cuentan que fueron vencidos por una canasta. Nuestra selección de basketball prometía bastante, lástima que suspendieran el campeonato el año 1994, sin embargo participaron en varios juegos amistosos y viajaron mucho, el año 1994 el nuevo equipo de la selección de basketball, venia formándose con alumnos de Tercero, Cuarto y Quinto de secundaria.

Con nuevas estrategias de juego, que se basaban en la velocidad y organización en el ataque y la defensa, ese año mi promoción pasaba a Cuarto de Media y nuestro horario escolar de clases cambio de 1 pm a 6pm, nuestros horarios de entrenamiento pasaron a la mañana de 9am a 12m, con poco tiempo para nuestros deberes escolares, nuestro equipo hizo un gran esfuerzo, aprendimos más a compartir, ser solidarios y respetarnos más.

Desarrollamos una gran amistad que perdura hasta hoy, el profesor Moncada nos apoyó para continuar entrenando pese a las dificultades y problemas que cada alumno tenia, se acercaba como amigo, padre y profesor muy exigente, para nosotros era muy difícil dejarlo, ya se había ganado nuestro respeto y cariño, hasta hoy recordamos su fortaleza espiritual, su liderazgo y profesionalismo para enseñar.

El definitivamente influyó en nuestro desarrollo personal, en nuestro carácter, disciplina, compañerismo, trabajo en equipo, perseverancia y respeto. Siempre decía que le hubiera gustado estudiar en Guadalupe, pero tuvo la suerte de haber pasado los mejores años de su vida siendo campeón con Guadalupe y que nosotros teníamos el deber de hacerlo campeón una vez más.

Ese año la selección participo en el campeonato inter escolar en el cual fuimos campeón de lima metropolitana Ugel 03, en la ronda eliminatoria entre todos los campeones de la Ugel buscando el pase al campeonato nacional, lastimosamente se perdió frente a un equipo de Chosica, llegue a ver varios partidos en los cuales ganamos a varios colegios nacionales, incluso particulares, aprecie la fuerza y la mística de nuestro glorioso colegio de nuestra señora de Guadalupe.

Luego de la derrota, toda mi promoción vimos al profesor apenado por no llegar hasta el campeonato nacional, empezó a usar lentes oscuros, nosotros sus alumnos entendimos su tristeza, aquellos lentes oscuros los uso toda la semana, luego volvió a seguir entrenando con nosotros, teníamos un partido por aniversario casi a fin de año, se había invitado a un clásico rival que siempre hacía gala de colegio fuerte y disciplinado era el colegio militar Leoncio Prado del Callao, entonces nos preparamos para competir y recibirlos digna y respetuosamente, siempre venían con un equipo de Tecer, Cuarto y su selección de 5to año, en esa fecha pudimos ganar los 2 encuentros, nuevamente nos sentíamos orgullosos de haber defendido una vez más la camiseta celeste y recuperarnos de la anterior caída, volvimos a ver al profesor Moncada sonreír, con el ánimo recuperado, ese día al finalizar los partidos cerramos el encuentro con una hermosa foto para el recuerdo.

El profesor Moncada siempre nos recordaba el compromiso que teníamos con la selección, con el colegio y con él, el entrenamiento era sagrado, al mismo tiempo nos preguntaba sobre nuestras notas y allí algunos teníamos miedo de mencionar que no estábamos tan bien, por suerte la mayoría se pudo organizar y afrontamos bien el año escolar, muchos pasaron con buenas notas, otros justos.

NUESTRO LEGADO GUADALUPANO

Los primeros días de diciembre comenzamos a preguntar por él y conseguimos respuesta, el delegado en ese entonces el profesor Subiate nos informó que el profesor Moncada estaba enfermo y que no asistiría hasta nuevo aviso, pasaron los días y no volvía, siempre pensamos que regresaría, pronto se hizo extrañar entre sus demás alumnos de la sub 13 y 14 que entrenaban en otro horario con él, antes de acabar el año en la clausura, llegó la penosa noticia de que el profesor Moncada estaba internado en el hospital Almenara, poco después nos enteramos de la noticia de su fallecimiento, una noticia muy triste e impactante para sus alumnos.

El año 1995 empezamos con mucha fuerza y empezamos a escribir otra historia, el profesor Moncada nunca nos dejó, vive en nuestros recuerdos y corazón, gracias a la inteligencia y convicción de uno de nuestros integrantes de la selección de basketball G 95, ( Christofer Santiago López Marcos 5to Q) presidente de aula, sustentó por qué debería llevar la promoción general G95 el nombre del profesor Moncada, y así fue que la promoción G 1995 tiene el orgullo de llevar su nombre para recordarnos que tenemos que seguir adelante y dar lo mejor de nosotros sus alumnos, en sus bodas de plata después de 25 años te seguiremos dando las gracias gran maestro JUAN ANTONIO HERRERA MONCADA.

Hablar del profesor Moncada como le gustaba que le digan, es hablar de un gran maestro, un gran amigo, un gran padre y abuelo, porque gracias a Dios también pude conocer a su familia años después, la gran familia que formó , en fin hablar del profesor Moncada es hablar de un gran ejemplo para todos nosotros, y es hablar de un hombre completo como decía un sabio hablar de un hombre completo es hablar de su filosofía de vida los cuales son los valores morales que debemos construir ladrillo a ladrillo para ser mejores de verdad, gracias profesor Moncada por trascender en mí y por haber ayudado a encontrar mi vocación, continuar con su legado es todo un honor.

AUTOR: OMAR CABRERA BARRÓN

CAMPEONATO DE BALONCESTO | ASOCIACION GUADALUPANA

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