Colegio Guadalupe – ASOCIACION GUADALUPANA https://asociadosguadalupanos.com ASOCIADOS GUADALUPANOS Sat, 11 Sep 2021 04:23:02 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.8.3 Rafael Marquina y Bueno https://asociadosguadalupanos.com/rafael-marquina-y-bueno/ Wed, 02 Jun 2021 03:12:18 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=1353

Rafael Marquina hijo del capitán de navío José Manuel de la Asunción Marquina y Dávila Condemarín e Isabel Bueno y Ortíz de Zevallos. En abril de 1891 Marquina inició sus estudios escolares en Lima, en el Colegio de la Congregación de la «O», los cuales prosiguió en 1897 en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, donde los concluyó.

En 1902 viajó a los Estados Unidos, donde trabajó por dos años como dibujante en una fábrica de locomotoras, en Filadelfia. En 1904 inició estudios de arquitectura en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, lo cual según el mismo refirió, fue gracias a la generosidad de su hermano, el ingeniero Luis Guillermo Marquina. En Cornell, Marquina obtuvo las medallas Gargoyle, La Tertulia y Sands en reconocimiento al mérito de sus trabajos arquitectónicos; se graduó de forma satisfactoria en 1909.

Paralelamente a su labor profesional, Marquina realizó una importante actividad docente tanto en la Escuela Nacional de Bellas Artes como en la Escuela de Ingenieros (actual Universidad Nacional de Ingeniería), ambas ubicadas en Lima. Al crearse la Escuela Nacional de Bellas Artes el 28 de septiembre de 1918, durante el gobierno de José Pardo y Barreda, Marquina fue llamado a formar parte de la plana docente de esta escuela por lo que fue nombrado el 22 de marzo de 1919, es así como se le cuenta como uno de sus fundadores. En dicha escuela estuvo a cargo del curso «Elementos de arquitectura y perspectiva» hasta 1928, año en que ingresó como docente a la Escuela de Ingenieros.

Marquina ingresó a la Escuela de Ingenieros como profesor interino del curso «Arquitectura general y de la habitación» en reemplazo del arquitecto Enrique Bianchi. En 1931, al emprenderse una reforma en la escuela, Marquina fue nombrado parte de una comisión encargada de reformular el plan de estudios de la Sección de Arquitectos Constructores.4​ A partir de entonces adquirió mayor importancia en dicha sección, por lo que en 1935 fue nombrado profesor titular del curso «Arquitectura de la habitación» y en 1937 fue designado jefe del curso «Proyectos arquitectónicos». El 1 de abril de 1942 fue designado jefe de la Sección Especial de Arquitectos Constructores y tras la reforma de 1946, que convirtió a las secciones de la escuela en departamentos, fue nombrado el 11 de mayo de ese año jefe del Departamento de Arquitectura, cargo que desempeñó hasta el 17 de abril de 1951 cuando fue reemplazado por Fernando Belaúnde Terry.

CASA DE LA LITERATURA PERUANA | ASOCIACION GUADALUPANA

Actividad Profesional

Concluidos sus estudios universitarios, Marquina regresó al Perú y el 6 de octubre de 1909 ingresó a trabajar como arquitecto en la Sección Técnica de la Dirección de Obras Públicas del entonces Ministerio de Fomento, sus labores en esta dependencia fueron la elaboración de proyectos, peritajes y tasaciones, así como la inspección de las diferentes obras de dicho ministerio realizadas en el país. Fue así que, en su condición de arquitecto del Estado, se le encargó la conclusión de los interiores del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe. La obra más importante proyectada y ejecutada en esta dependencia por Marquina fue la Estación de Desamparados para el Ferrocarril Central del Perú, proyectada en 1911. En 1914 Marquina renunció al cargo en el Ministerio de Fomento pues había sido nombrado arquitecto de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima.

Marquina ingresó a trabajar en la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima el 16 de enero de 1914 en calidad de jefe del Departamento de Obras Públicas, en reemplazo del arquitecto Claude Sahut. Entre las labores encomendadas a Marquina estaban la elaboración de proyectos, reconstrucciones, tasaciones, metrados e inspecciones de las obras emprendidas por esta dependencia. Recibió igualmente diferentes encargos entre los que figuraron edificios de tipo asistencial como el Hospital Loayza y el Puericultorio Pérez Araníbar, edificios de vivienda-comercio en altura en áreas consolidadas de la ciudad, y casas de obreros que afrontaban el problema de la vivienda popular. Finalmente, en 1942, Marquina fue relevado en el cargo de jefe del Departamento de Obras Públicas por el arquitecto Luis Miró Quesada y luego fue nombrado arquitecto consultor, cargo que desempeñó hasta 1952, año en que se alejó definitivamente de esa institución.

COLEGIO GUADALUPE | ASOCIACION GUADALUPANA

Sus Construcciones

La primera obra de Marquina proyectada en el Perú fue la casa Fari, una vivienda de temporada para su propia familia ubicada en Chosica, en las afueras de Lima. La casa se proyectó en 1911, en su diseño Marquina utilizó elementos tradicionales de la arquitectura peruana, entre los que figuran el balcón republicano de cajón, una arcada que contiene a la terraza, además de rejas de hierro forjado, balaustres de madera torneada, azulejos y molduras en forma de conchas de abanico, características de la arquitectura virreinal. El manejo de dichos elementos no estuvo sometido a las reglas académicas de composición por lo que la obra adquiere más bien un carácter pintoresco.

El mismo año que proyectó la casa Fari, Marquina recibió el encargo de diseñar su primera obra pública cuando trabajaba en el Ministerio de Fomento, se trataba de un nuevo edificio para la Estación del Ferrocarril Central de Desamparados en Lima. La estación consta de tres niveles de los cuales sólo dos son visibles desde la calle; el volumen del edificio es de un geometría muy regular excepto por su parte posterior, condicionada por las características del entorno; la composición de las elevaciones responde a criterios de la doctrina Beaux Arts, lo cual se evidencia en su frente principal simétrico y monumental. La fachada está construida a partir de trazos reguladores y proporciones geométricas, los elementos que la componen son de carácter ecléctico mientras que su composición es académica. Este edificio fue uno de los primeros en emplear nuevos sistemas constructivos como el concreto armado con estructuras de hierro y los telares de malla metálica.​ Dada la importancia cívica y económica que por el rol predominante como medio de transporte tenían los ferrocarriles, la Estación de Desamparados constituye el principal ejemplo de su tipo en el Perú.

Cuando Marquina ingresó a trabajar en la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, la política de esta institución estaba orientada al desarrollo de obras de tipo asistencial. Es así que en 1914 Marquina proyectó el Hospital Loayza, basado en la propuesta de Claude Sahut y aprovechando las cimentaciones construidas. Aunque la primera piedra se colocó en 1915, la construcción empezó en 1921 y el hospital fue inaugurado el 11 de diciembre de 1924.​ El planteamiento general es disperso, aunque axial y simétrico, a partir del cual se disponen volúmenes aislados articulados por áreas libres abiertas. El pabellón principal, inicialmente de dos niveles, es de escala monumental y en su frente exterior resalta el pórtico de ingreso, compuesto de un frontón apoyado en cuatro columnas corintias de orden gigante. En 1934, Marquina elaboró un proyecto de ampliación del pabellón principal, al cual se le añadió un tercer nivel; como consecuencia, el carácter monumental que el tema de ingreso otorgaba a la elevación perdió fuerza.

Un proyecto también de carácter asistencial fue el Puericultorio Pérez Araníbar, un centro de puericultura con capacidad para albergar a 1.200 niños. Su construcción se planteó en 1917 y aunque se edificó según el diseño elaborado por Marquina, posteriormente el arquitecto alemán Werner Benno Lange realizó algunas modificaciones. El puericultorio se ubica en el distrito de Magdalena, una zona próxima al litoral que en ese entonces era un área suburbana respecto a Lima. El proyecto asumió dicho entorno suburbano por lo que se dispuso los volúmenes libremente sobre el terreno, aunque organizados a partir de un planteamiento simétrico y siguiendo un esquema basado en la conformación de patios interiores y áreas libres que articulan los diversos pabellones. En la obra se emplearon materiales y técnicas de construcción tradicionales como el adobe, la quincha y la madera, con revestimiento de yeso.

HOSPITAL LOAYZA | ASOCIACION GUADALUPANA

Relación de obras y proyectos seleccionados

  • Capilla del Cementerio Presbítero Maestro.
  • Casa Fari, Chosica, 1911
  • Cementerio General de Jauja, Jauja, 1911
  • Estación de Desamparados, Lima, 1911–1912
  • Hospital Arzobispo Loayza, Lima, proyecto: 1915, construcción: 1924
  • Puericultorio Pérez Araníbar, proyecto: 1917, construcción: 1929
  • Gran Hotel Bolívar, Lima, 1923–1924, ampliación en 1938
  • Portales de la Plaza San Martín, Lima, 1926–1940
  • Edificio Ferrand, Lima, 1928
  • Casa de obreros N.º 1, N.º 2, N.º 3, N.º 4; Barrios Altos, 1928–1934
  • Edificio Tambo de Belén, Lima, 1930
  • Capilla de Cementerio Presbítero Maestro, Lima, 1930
  • Casa Graña, Jesús María, Lima, 1931
  • Casa de obreros N.º 5, N.º 6, N.º 7, N.º 8, N.º 9, Nº10, Nº11, Nº12; Barrios Altos, 1934–1935
  • Edificio Wilson–Colmena, Lima, proyecto: 1937, construcción; 1946
  • Nueva Maternidad de Lima, Barrios Altos, 1939 (proyecto)

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willy retto torres https://asociadosguadalupanos.com/willy-retto-torres/ Tue, 01 Jun 2021 13:27:17 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=1308

WILLY RETTO TORRES

Willy Retto Torres, fué periodista gráfico, quien comprometido con su carrera y la vocación que tenía con ella, lo llevó a una trágica muerte, pero no por ello dejo de desempeñarse en su labor periodística no se detuvo ante amenazas , sino continuo tomando fotos para dejar mas evidencias de la realidad de los hecho que pasaban en el gobierno que estaba invadido por terroristas.

WILLY RETTO, reportero gráfico nació el 11 de abril de 1957, mayor de tres hermanos desde muy pequeño acompañaba a su padre hacer informaciones gráficas, desde entonces su vocación fue el periodismo “Don Oscar Retto dice que la relación con su hijo era muy cercana, y se estrechó más por coincidir en el oficio”.

Don Oscar Retto relata que su hijo antes de querer ser periodista quería se cura pero el como padre no quiso y lo cambio de colegio al GUADALUPE, donde Willy Retto saco un boletín llamado ABRIR ANCHO PASO donde escribía columnas y agregaba fotos finalmente, concluyo la secundaria.

PERIODISTAS EN AYACUCHO | ASOCIACION GUADALUPANA

UN GRAN GUADALUPANO

Willy estudio desde el tercero de secundaria en el colegio Guadalupe sección «D» , procedente del colegio Salesianos, cuentan sus compañeros de carpeta, que le gustaba sentarse adelante y era una muy buena persona , juguetón y palomilla , además de ser un «buen guadalupano» , en el quinto de secundaria ya destacaba en letras y la fotografía.

Trabajaba para los diarios La Prensa y Última hora. Vivía en la Unidad Vecinal de Mirones, pero frecuentaba mucho el Barrio de Breña porque ahí vivían sus compañeros de Guadalupanos Ítalo Valenzuela «D» y Jorge Nakamatsu de la sección » F «, además era enamorado de una de las hermanas de Ítalo y frecuentaba mucho la casa.

INICIO DE SU VIDA PROFESIONAL

Al culminar su secundaria, decide ingresar a la UNIVERSIDAD VILLAREAL donde decide continuar con su vocación, Don Oscar Retto no estaba de acuerdo con la decisión que había tomado su hijo porque como el ya tenía experiencia en este ámbito, no quería que a su hijo le paso alguna cosa. Desde muy joven Willy iba a tomar fotos al estadio nacional, sobre todo a los equipos, empezó a colaborar con ROBERTO SALINAS, en la última hora, el escribía se dedicaba a la fotografía.

Viajó a Venezuela y estuvo trabajando por mucho tiempo en una radio Mía a su retorno empezó a trabajar en el EL OBSERVADOR un diario que recién se acoplaba al medio donde sus noticias eran exclusivas el destacaba mucho en sus escritos y siempre se percataba asta al último detalles.

Con sus compañeros y amigos era muy sencillo, le gustaba dar sin recibir nada a cambio , según su padre era tan sencillo que regalaba todas sus pertenencias, era muy generoso don Oscar conto una pequeña anécdota Una tarde, en un estadio, cubriendo un partido de fútbol.

ANÉCDOTA

Viejo, préstame un rollito (de fotos).
Pero si eres mi competencia.
Ya pues, viejo…
Toma pues.
Willy sale corriendo y le pasa la voz a un fotógrafo y le regala el rollito.

WILLY Retto era tan minucioso, que lo mandan a una rueda de prensa un 25 de diciembre y toma una foto captando el ministro en el preciso momento que lo golpean según su padre esas fotos dio la vuelta al mundo, fue una primicia ya que nadie había tomado la foto, de la forma como él las tomaba, él tenía mucha habilidad en la fotografía.

Willy cuando fue a realizar su tesis y también mandado por el diario El Observador viajó con destino Ayacucho a cubrir una noticia “habían matado a 7 terroristas”, entonces los 8 periodistas se iban en busca de la verdad ya que no informaban los hechos que estaban sucediendo.

Al llegar a Ayacucho contratan una movilidad para que los pueda llevar a un cierto punto por de ahí tenían que caminar, antes de subir a la movilidad se toman una foto. Don Oscar Retto piensa diferente a como hablo el gobierno, ya que tiene fotos donde se ve claramente que los periodistas tienen una charla con los comuneros, Willy al llegar toma fotos disimuladamente esto desmiente la versión del SR. Vargas Llosa de querer ocultar la verdad, la versión del señor Oscar Retto es que lo del ejército se hicieron pasar por comuneros para poder limpiarse de todo tipo de pruebas q los delate.

“Willy tenía planes a futuro como graduarse en torno a su carrera, no tuvo una larga vida pero aprovecho cada minuto de lo que estaba empezando a ser su carrera, fue un gran periodista gráfico arriesgado, minucioso, arriesgado en su labor y sobre todo se había comprometido mucho con su carrera ”palabras de Oscar Retto.

Existen pocos periodistas que arriesgan su vida por un tema de investigación el periodista WILLY RETTO fue un periodista que dio todo por su carrera asta el ultimo ia de su vida , me a enseñado que cuando nos gusta algo pongamos esfuerzo y esmero en lo que hagamos sin rendirnos.

La promocion G-84 lleva el nombre de «Wily Retto Torres» y siempre realiza una romerÍa a su tumba como muestra de cariño y respeto en su honor.

La promoción G-84 lleva el nombre «Wily Retto Torres» en honor a nuestro hermano y compañero guadalupano, quien con su heroico acto nos mostró un momento en la vida del Perú. Como siempre la promoción realiza una romería en su tumba como reconocimiento a nuestro hermano guadalupano.

OSCAR RETTO SU PADRE Y LA FAMILIA

Su padre fue el reconocido reportero grafico Oscar Retto quien acompañó a la selección peruana al mundial México 70 y como anécdota el jugador conocido como » el Nene Cubillas» le regaló su camiseta número 10 a don Oscar, quien a su vez se la da a su hijo Willy Retto. Sus compañeros recuerdan que Willy lucia en el colegio, muy orgulloso la camiseta número 10 de la selección peruana que perteneció al «nene Cubillas».

A su muerte el año 83 ,en la famosa «masacre de Uchuraccay», deja una pequeña hija, quien ahora es la destacada periodista Alicia Retto, además su desaparición física causo mucha consternación en los amigos del barrio de Breña y en la familia de su exenamorada, luego en los encuentros guadalupanos de promoción siempre fue muy recordado.

En el seno de su familia , su madre fue la mas afectada por las circunstancias de su muerte y el archivo personal que tenia Willy no se ha tocado ni publicado hasta la fecha.

PERIODISTAS ASESINADOS

El asesinato ocurrió el 26 de enero de 1983 en la comunidad quechua de Uchuraccay, ubicada en las alturas de la provincia ayacuchana de Huanta. Los periodistas fallecidos fueron Eduardo de la Piniella, Pedro Sánchez y Félix Gavilán, de El Diario de Marka.

También, Jorge Luis Mendívil y Willy Retto, de El Observador; Jorge Sedano, de La República; Amador García, de la revista Oiga; y Octavio Infante, del diario Noticias de Ayacucho; así como el guía Juan Argumedo y el comunero uchuraccaíno Severino Huáscar Morales.

PERIODISTAS ASESINADOS | ASOCIACION GUADALUPANA
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Alejandro Bertello Bollati https://asociadosguadalupanos.com/alejandro-bertello-bollati/ Tue, 25 May 2021 15:37:04 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=1077

Hay momentos en la historia de la humanidad en que los pueblos y sus organizaciones representativas necesitan de hombres singularmente capaces para forjar y cimentar su futuro. Fué Alejandro Bertello Bollati (G-1921), peruano, hijo de inmigrantes italianos, quien no sólo fue uno de los fundadores y forjadores de la Asociación Guadalupana, sino que además entregó su vida para que el Colegio Guadalupe siempre fuera “nuestro colegio grande y eterno” como lo dijo una mañana de julio de 1965 en la ceremonia de homenaje al maestro guadalupano. Nació el lunes 27 de abril de 1903, en el Callao.

Su labor en la Asociación Guadalupana fue inmensa, a pesar de ser sólo presidente de la institución entre 1961 y el miércoles 22 de marzo de1966, en que partió en ese viaje sin retorno de todos los humanos. Fue una despedida súbita, que dejó paralizados y enmudecidos a los guadalupanos y que causó consternación en los sectores empresariales, políticos y sociales en donde era apreciado y respetado. Fue un ciudadano común y corriente, pero que por sus convicciones y acciones parecía un hombre de Estado.

Aquel día de miércoles del 22 de marzo del ´66 había cumplido su jornada diaria como presidente del directorio del Banco Comercial, y se aprestaba a caminar unos metros para abordar uno de los buses de la tradicional Línea Cocharcas-José Leal rumbo a la Asociación Guadalupana como lo hacía todos los días. Siempre lo acompañaba un grupo de guadalupanos que trabajaba en el banco. “Cada quien paga su pasaje”, les solía decir.

Caminó unos pasos del antiguo edificio bancario, ubicado en la primera cuadra del jirón Miró Quesada, cuando de pronto sufrió un desvanecimiento. El hno. Luis Cortez Beraún (G-60), lo tomó en sus brazos para evitar que cayera y se golpeara en el piso, pero el excelso guadalupano que siempre predicó y practicó los más altos ideales de Guadalupe, expiró. Luis Cortez entró en shock.

Don Alejandro Bertello Bollati fue de esa estirpe de hombres que encarnaba en sí casi todas las virtudes humanas: sencillez ejemplar, generosidad casi en extremo, fraterno y solidario en la extensión de la palabra, justo en sus actos y apreciaciones, honesto a toda prueba.

PERSONAJES CELEBRES | ASOCIACION GUADALUPANA

Legado en La Asociación Guadalupana

Luego de que la asamblea de exalumnos, el 27 de noviembre de 1940, acordara la fundación de la Asociación Guadalupana, se procedió a la elección de su primera junta directiva que estuvo integrada así: presidente Dr. Francisco Tudela y Varela (G-1895); primer vicepresidente Dr. José Gálvez Barrenechea (G-1901); segundo vicepresidente Dr. Carlos Enrique Paz Soldán (G-1902); tesorero sr. Santiago Acuña; secretario general periodista Eduardo Lizárraga; secretario de actas Dr. Andrés Echevarría Maurtua; y presidente de la Comisión Pro Local Ing. Alejandro Bertello Bollati (G-1921). La asamblea culminó a las 4.30 de la tarde y se llevó a cabo en el auditorio del Colegio Guadalupe.

En 1942 el Dr. Ezequiel F. Muñoz, un prominente y notable jurista, asume la presidencia de la AG y emprende con Bertello el infatigable esfuerzo para que la casa propia de los guadalupanos sea una realidad. Había dos retos: encontrar el local adecuado y conseguir el financiamiento para pagarlo.

Tras intenso y arduo trabajo se encuentra un terreno amplio en la naciente urbanización Santa Catalina, cerca de la avenida Javier Prado. Sin embargo, se estimó que el lugar estaba alejado del Colegio Guadalupe. Entonces el Dr. Muñoz, logró que el gobierno adjudicara un terreno, ubicado entre la avenida Alfonso Ugarte y el jirón Quilca. Para esto se obtuvo que el congreso de la república apruebe la ley 10284, mediante la cual el gobierno debía comprar dicho terreno y adjudicarlo a la AG. La ley fue observada por el Ejecutivo a fines de 1944 porque irrogaba “alto costo para el Estado”. Durante la presidencia del Dr. José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948), y a instancias del Dr. Jorge Basadre (G-1918), ministro de Educación, el consejo de ministros, tras levantar algunas observaciones a la ley, la promulgó el 13 de noviembre de 1945, un día antes del 105° aniversario del Colegio Guadalupe.

Adquirido el terreno por el Estado se procedió a la inscripción del mismo en los registros públicos a nombre de la AG. El 30 de junio de 1946, el Dr. Muñoz entrega la respectiva escritura pública al Ing. Alejandro Bertello. Sin embargo, resultaba imposible financiar el alto costo de la construcción y equipamiento de la sede institucional, por lo que se consiguió, mediante ley 12072, del 26 de febrero de 1954, la enajenación (venta) “en todo o en parte” del terreno de dos mil metros cuadrados, a fin de que con el producto se pudiera adquirir o construir el local institucional.

La búsqueda de un local amplio, apropiado y cerca del colegio, da sus frutos el lunes 27 de abril de 1954 cuando Bertello compra el actual local de la AG a la familia del Dr. Ernesto de la Jara y Ureta. El costo del inmueble, incluyendo remodelación y adecuación, fue de cinco millones de soles de oro, que fue cubierto con la venta del terreno de Alfonso Ugarte-Quilca y de un préstamo de un millón 183 mil 269 soles de oro, proporcionado por Bertello. Dichos trabajos más el equipamiento duraron hasta comienzos de los años ´60. Poco después, la viuda de Bertello doña Antonieta Masperi, en sesión extraordinaria de la AG, condona la deuda que la institución le tenía a su esposo.

El flamante local institucional tenía que ser inaugurado a todo lo alto, que tuviera connotación nacional. La junta directiva y la comisión pro local elaboraron un programa de inauguración histórico, cuya fecha principal sería el domingo 05 de junio de 1960. Fue una semana de festejos. Memorable.

Entre los asistentes invitados estaban el presidente de la república Manuel Prado Ugarteche, quien pronunció un notable discurso sobre la historia del Colegio Guadalupe, legisladores guadalupanos y altas personalidades de la nación, entre ellas el cardenal Juan Landázuri Rickets, que bendijo el local. A la salida del histórico acto, el presidente Prado develó el busto de su hermano el héroe guadalupano Leoncio Prado, levantado en el parque adyacente a la AG.

En su discurso de inauguración, Bertello rememoró sus años de estudiante en las aulas guadalupanas y dijo que la gratitud para con Guadalupe debe ser permanente. Y sostuvo que la Asociación Guadalupana, cuyo nuevo local era el fruto del trabajo mancomunado, no sólo debería ser la casa de todos “con el objeto de mantener los ideales guadalupanos y cultivar la solidaridad entre los que se han formado en las aulas de Guadalupe”, sino que debe ser un foro para tratar temas relacionados con la problemática del país como lo fue desde la fundación del histórico colegio en 1840.

PERSONAJES CELEBRES | ASOCIACION GUADALUPANA

La familia Bertello Masperi

Don Alejandro Bertello Bollati estuvo casado con doña Margarita Masperi. Tuvieron cinco hijos: Alejandro (+ 1980), Ana Rosa (+1997), Luis Felipe (+1992), Humberto (+2006) y José (+2007. Tuvo dos hermanos: Ángelo y Carlos (10). Ángelo al igual que su hermano Alejandro ingresaron a Guadalupe en 1918 y egresaron en 1921, integrando la Promoción Centenario de la Independencia Nacional”.

Sus padres fueron inmigrantes de Torino (Italia): Ángelo Bertello y Margarita Bollati. Don Ángelo fue un hombre disciplinado y trabajador. En la Fundición Callao que fundo trabajó desde muy joven su hijo Alejandro, quien demostró tenacidad y emprendimiento en las tareas cotidianas.

Alejandro no sólo mostró en el trabajo esa innata cualidad del emprendimiento, sino también un deportista a carta cabal. Fue campeón de ciclismo Lima-Callao, campeón nacional de remo, y en Guadalupe fue destacado en básquet y atletismo.

En el sector empresarial fundó Mayólica Nacional, la Compañía Ítalo Peruana de Seguros, la inmobiliaria Mercurio y el Banco Comercial. Fue, asimismo, presidente del directorio de la Corporación Peruana del Santa y de la siderúrgica de Chimbote, e integró directivas de diversas instituciones representativas de la sociedad (11).

La Promoción 1966 que lleva con mucho honor el nombre del Ing. Alejandro Bertello, tiene la enorme responsabilidad de promover y difundir el legado del excelso guadalupano.

Finalmente, lo que más amó don Alejandro fueron el Colegio Guadalupe y la Asociación Guadalupana, a los que dedicó su vida. Enarboló en toda su amplitud el Espíritu Guadalupano.

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Daniel Alcides Carrión https://asociadosguadalupanos.com/daniel-alcides-carrion/ Tue, 25 May 2021 14:18:48 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=1065

Daniel Alcides Carrión García, nació en Cerro de Pasco el 13 de agosto de 1857, hijo del médico y abogado ecuatoriano Baltasar Carrión de Luque de la ciudad de Guayaquil y Dolores García Navarro, oriunda de Quilla-Cocha («Gaviotas del Lago»), situada a 15 km de la ciudad Cerro de Pasco.. A la edad de 8 años, su padre fallece, quedando al cuidado de su madre.

Daniel Alcides Carrión, estudió su primaria en el Colegio Fiscal de Tarma, pasando a estudiar la secundaria en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, entre los años 1874 y 1878, los estudios de educación secundaria con calificaciones excelentes.

Un dato curioso, es que cuando cursó estudios secundarios en el Colegio Nacional “Nuestra Señora de Guadalupe”. Según sus biógrafos, cuando llevó el curso de griego agregó Alcides a su nombre, cuyo significado es “hombre fuerte y de gran temple”.

DANIEL ALCIDES CARRION | ASOCIACION GUADALUPANA

Participación en la guerra del Pacífico

Leal a su compromiso, el Perú protestó ante el gobierno chileno por la sorpresiva e injusta invasión y ocupación de los territorios bolivianos Antofagasta, Mejillones y Caracol el 14 de febrero de 1879. A este requerimiento se sumaron, el 16 de marzo de 1879, los graduados y alumnos de las Facultades de la Universidad de San Marcos y de las Escuelas de Construcción y Minería, con un histórico pronunciamiento contra el alevoso asalto con menosprecio de la Ley Internacional y la civilización de nuestra época. La insólita respuesta de Chile fue declarar la guerra al Perú el 5 de abril de 1879.

La participación patriótica de Daniel A. Carrión se inició en 1880. Ya había terminado la «Campaña del mar» con la heroica inmolación del almirante Miguel Grau Seminario, quien con el emblemático monitor «Huáscar» se enfrentó a una premeditada y poderosa flota chilena y pasó a la inmortalidad en Punta Angamos el 8 de octubre de 1879, y la «Campaña terrestre» había tenido una valerosa y patriótica resistencia en la «Epopeya de Arica» el 7 de junio de 1880, donde el ínclito coronel Francisco Bolognesi Cervantes pasó a la eternidad con heroísmo glorioso.

El escenario era propicio para poner en práctica el plan previsto por la tropa chilena de conquistar y posesionarse de la capital. Ante la precaria situación en que quedó el ejército regular del Perú, y frente a la inminente invasión, fue necesario disponer la defensa de Lima, para lo cual el dictador Nicolás de Piérola promulgó el decreto supremo del 17 de junio de 1880 convocando a las armas a todos los habitantes de Lima y a los peruanos en general entre 16 y 60 años de edad| para constituir el Ejército de Reserva, al que se sumaron los sobrevivientes de acciones anteriores.

Existen varios documentos en los que figura Carrión como partícipe de la «Gesta de Lima»:

a) El «Resumen cronológico de los hechos históricos de la Guerra del Pacífico (1879-1881)»1 indica en el orden numérico N° 65 lo siguiente: ACCIÓN, convocatoria de Reservas; FECHA, 03 dic. 1880; LUGAR, Lima; PROTAGONISTAS, Nicolás de Piérola, Federico Villarreal, comandante Pedro Ruiz Gallo, doctor Manuel Candamo, doctor Francisco García Calderón, Daniel Alcides Carrión, y otros. Esta es una mención honrosa que se hace a Carrión cuando solo cursaba el primer año en la Facultad de Medicina de San Fernando.

b) Existe una composición fotográfica del Batallón «23 de diciembre» en la que figuran los retratos del primer jefe coronel temporal doctor Francisco M. Fernández y de los oficiales de la plana mayor y de Daniel A. Carrión como abanderado con el uniforme militar de subteniente temporal.1

c) Al enunciar la relación completa de los comandos, batallones y fuerzas rurales de la defensa de Lima,1 figura el Batallón N° 36, que es el mismo Batallón «23 de diciembre», con el mismo jefe, plana mayor y Daniel A. Carrión como abanderado subteniente temporal.

Así se demuestra que Carrión estuvo alistado, acuartelado y entrenado en el nuevo Ejército de Reserva.

Participación en la Batalla de San Juan y Miraflores

Fue en la «Campaña de Lima» que se proyectó la defensa de la capital. Piérola dispuso la organización y trazado de dos frentes que actuarían sucesivamente en San Juan y Miraflores.

Batalla de San Juan, 13 de enero 1881. Se ordenó de acuerdo al «Esquema de organización y disposición de la fuerzas peruanas en la línea de defensa de San Juan».1 Actuaron cuatro cuerpos del ejército. El III Cuerpo de Ejército en el flanco izquierdo, comandado por el coronel Justo Pastor Dávila, con 4200 hombres, comprendía siete batallones: «Libertad», «Piura», «23 de diciembre», Cazadores de Cajamarca», «Unión», «Cazadores de Junín», «N° 40 de la Reserva» y cinco columnas de la Guardia Civil.

Batalla de Miraflores 15 de enero de 1881. Se planificó de acuerdo al «Esquema de organización y disposición de las fuerzas peruanas en la línea defensiva de los reductos».1 A las fortificaciones se les denominó «reductos» y el Ejército de Reserva se dispuso en tres cuerpos del ejército, estando el tercero al mando del coronel Justo Pastor Dávila defendiendo los reductos 6, 7 y 8 con 2000 hombres y seis cañones de los batallones: «Unión», «Piura», «23 de diciembre» y «Cazadores de Cajamarca».

Con todo lo mencionado se evidencia fidedignamente que Carrión participó en el Ejército de Reserva, en ambas batallas, integrando el batallón «23 de diciembre» con el grado de subteniente temporal. En esa época cursaba el segundo año en la Facultad de Medicina de San Fernando. Su misión patriótica y humanitaria la prodigó con riesgo de su vida en el fragor del combate; como practicante de Medicina en las ambulancias de guerra, trasladando heridos, dándoles ayuda física y afectiva, colaborando en sus curaciones y, según lo dispuesto, recogía soldados inmolados para ayudar a sepultarlos en el mismo campo de combate.

Así, con la misión cumplida en la defensa del honor de la Patria, se distinguió como un héroe sobreviviente, al igual que Andrés A. Cáceres y otros distinguidos patriotas. Poco después realizó su externado en la clínica Maison de Santé, en el hospital de Santa Ana y en el Lazareto de Guía; fue interno en los hospitales Dos de Mayo y San Bartolomé.

BATALLA DE MIRAFLORES | ASOCIACION GUADALUPANA

Su legado en la Medicina

Por este tiempo se interesó en el conocimiento de la sintomatología y las características clínicas de la verruga, decidiendo experimentar en sí mismo la enfermedad, inoculándose el germen del mal en el hospital Dos de Mayo, bajo la vigilancia del doctor Evaristo M. Chávez, el 27 de agosto de 1885. Desde ese momento hasta cuarenta días después en que murió, fue siguiendo paso a paso los síntomas y la evolución del mal, informando minuciosamente a sus compañeros de estudios: Casimiro Medina, Enrique Mestanza, Julián Arce, Mariano Alcedán, Ricardo Miranda y Manuel Montero.

Gracias a su sacrificio se probó que la llamada fiebre de La Oroya y la verruga tenían un mismo origen y que la enfermedad era inoculable. Antes de morir, el doctor Ricardo Flores le practicó un hemograma, comprobando la anemia provocada por la inoculación del germen.

Falleció el 5 de octubre de 1885 en la Maison de Santé. Entre 1883 y 1885 escribió sus “Apuntes sobre la verruga peruana», registrando la epidemiología, el diagnóstico de la verruga y nueve historias clínicas de la enfermedad, publicadas después de su muerte. No todos reconocieron inicialmente el sacrificio de Carrión y no faltó quien le restara méritos diciendo que su acción no podía encuadrarse dentro de la medicina positivista, sino dentro de la medicina metafísica o la medicina folklórica. Aunque la inoculación fue modesta e imperfecta, constituyó el primer experimento médico realizado en el Perú.

El heroico sacrificio de Carrión marcó huella en la historia médica del Perú y alentó el desarrollo de otros estudios e investigaciones entre los médicos peruanos en diversos campos. En 1886, un año después de su muerte, la verruga peruana fue denominada enfermedad de Carrión, a iniciativa de su condiscípulo Mariano Alcedán, y es así como figura en la patología medica mundial.

Al celebrarse el centenario de su sacrificio (1985), Octavio Mongrut Muñoz publicó una biografía de Carrión y el diario con las anotaciones desde la inoculación del virus hasta el fallecimiento. Carrión, Unanue y Heredia son tres lumbreras de la medicina peruana en el siglo pasado: el primero por sentar el primer hito en la investigación médica peruana; el segundo por fundar el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando; y el tercero por la creación de la facultad de Medicina de Lima en 1856. Por ley 25342 del 7 de octubre de 1991 el Congreso de la República declaró Héroe Nacional a Daniel A. Carrión. Igualmente, en su homenaje, un hospital del Callao y una provincia del departamento de Pasco llevan su nombre.

Honores a Daniel Alcides Carrión

Cada 5 de octubre se celebra en Perú el Día de la Medicina Peruana, en conmemoración de su fallecimiento. La Tumba de Daniel Alcides Carrión se encuentra en el Cementerio Presbítero Matías Maestro. En la actualidad, su nombre lo llevan:

  • La provincia de Daniel Alcides Carrión en el departamento de Pasco.
  • El Instituto Superior Tecnológico Público Daniel Alcides Carrión en la Provincia de Daniel Alcides Carrión.
  • La Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión en Cerro de Pasco.
  • El Estadio Daniel Alcides Carrión, centro futbolístico en la ciudad de Cerro de Pasco.
  • La Institución Educativa Emblemática «Daniel Alcides Carrión» en Cerro de Pasco.
  • Instituto de Salud Daniel Alcides Carrión.
  • Facultad de Medicina Humana «Daniel Alcides Carrión» en la ciudad de Ica
  • El Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión en la Provincia Constitucional del Callao.
  • El Instituto de Medicina Tropical Daniel A. Carrión (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
  • Y muchos más lugares públicos como privados en su natal Cerro de Pasco.

Investigación realizada por inkariperu digital. 

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Reseña de la educación en el siglo XIX https://asociadosguadalupanos.com/resena-de-la-educacion-en-el-siglo-xix/ Thu, 12 Mar 2020 09:20:32 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=65

Reseña de la educación en el siglo XIX

A comienzos de la era republicana en el Perú, el interés por la educación pública se hace patente a través de las Constituciones del Estado y de la Organización Ministerial. La Constitución de 1823 señala que, el Congreso dictará «todo lo necesario para la instrucción pública por medio de planes fijos, e instituciones convenientes a la conservación y progreso de la fuerza intelectual y estímulo de los que se dedicaren a la carrera de las letras»; asimismo, agrega que «la instrucción es una necesidad común, y la República la debe igualmente a todos sus individuos». A partir de entonces, las normas educativas tomaron una clara orientación democrática.

Sin embargo, el Estado tuvo serias limitaciones de orden político y económico para impartir la enseñanza pública, complementando la norma en la Constitución de 1828, cuando se le atribuye una mayor importancia a la educación, al señalar que eran atribuciones del Congreso proponer «Los Planes Generales de Educación e Instrucción Pública, y promover el adelantamiento de las artes y ciencias» cuya ejecución supervisarían las Juntas Departamentales.

Algo muy importante que no puede dejar de mencionarse es que, en la Constitución de 1828, el Estado asume la responsabilidad de garantizar: «La Instrucción Primaria gratuita a todos los ciudadanos, la de los establecimientos en que se enseñan las ciencias, literatura y artes; la inviolabilidad de las propiedades intelectuales y los establecimientos de piedad y beneficencia».

Educación primaria

En 1833, durante el proceso de consolidación de Educación Primaria, fue creado el Departamento de Instrucción, incrementándose el número de planteles. Precisamente Gamarra en su segundo gobierno (1840) fundó la Dirección de Educación Primaria como órgano normativo encargado de preparar los planes y programas, así como buscar la aplicación de un método único en la enseñanza.

Los niveles educativos de aquella época en el Perú, estuvieron definidos por la Educación Primaria o Elemental y la Educación Superior. La primera se dió mediante las Escuelas Lancasterianas gratuitas, teóricamente con sustento legal democrático, mas en la práctica predominaba la instrucción colonial, es decir la educación como un privilegio de casta en el que se marginaba al esclavo negro y al indio.

La Educación Superior se impartía en las universidades y colegios mayores. Las Universidades según Valcárcel eran centros donde se obtenía un título después de haber recibido muy poca instrucción, mientras que los Colegios Mayores eran calificados como Centros de Actividad Educativa. Funcionaban cinco Universidades: «San Marcos de Lima, San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho, San Antonio de Abad en el Cusco, Santo Tomás y Santa Rosa de Trujillo y San Agustín de Arequipa».

Educación Universitaria

Entre los antiguos Colegios Mayores de «San Carlos», «San Fernando» y el de la «Independencia» se impartían enseñanzas de tipo universitario en los campos de filosofía, derecho y medicina. Se dice que fueron los planteles más efectivos en la vida cultural del Perú. El 14 de noviembre de 1840 se fundó el «Colegio de Guadalupe», desde cuyo seno el pedagogo español Sebastián Lorente contribuyó al progreso de la educación en el siglo XIX.

Entonces afirma Valcárcel, surge un típico enfrentamiento de los colegios nuevos, llamados «Menores» (Guadalupe) con los antiguos «Mayores» (San Carlos). Posteriormente los colegios nuevos se transformaron en los actuales planteles de secundaria, mientras que los mayores fueron absorvidos por las universidades.

Por ejemplo, del Colegio Mayor de San Carlos, renacen revitalizadas, las Facultades de Letras, de Ciencias y de Derecho San Marcos, mientras que el Colegio de San Fernando es punto de partida para una reorganización de la Facultad de Medicina de la citada universidad.

Sebastián Lorente representa un tipo de docente liberal en Guadalupe, frente a la posición conservadora del clérigo Bartolomé Herrera en San Carlos. La educación femenina, cuyas raíces están en el momento de la emancipación, también hizo presencia en esta época. El protector San Martín pretendió crear una Escuela Normal de Mujeres, pero el Libertador Bolívar y su Consejo de Gobierno fundan los Gineceos del Cusco y Lima. El nacimiento de la Escuela Normal Femenina se dió en 1863 durante el gobierno de Santa Cruz.

La educación femenina se caracterizó por ser eminentemente doméstica, moral y patriótica y de tipo memorista. Su finalidad principal fue formar esposas modelo que fueran el sostén social de la familia. Los planes y programas de estudio diferían según la escala de clase. La educación comenzaba en las escuelas de primeras letras y concluía en los colegios de educandas. Las mujeres no tenían acceso a las Universidades ni a los Colegios Mayores.

La docencia Universitaria y no Universitaria en este lapso no fue la más alentadora, debido a dificultades de orden económico y a la discriminación por razón de sexo. A igual cargo, las mujeres docentes ganaban menos que los varones; habiéndose generado un déficit que, incluso ya en 1825 trató de suplirse haciendo un llamado a las señoras de la alta sociedad para que colaborasen en la enseñanza primaria.

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Ramón Castilla y la Educación https://asociadosguadalupanos.com/ramon-castilla-y-la-educacion/ Wed, 11 Mar 2020 09:23:18 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=71

En la historia de la educación peruana, Castilla contribuyó decisivamente a la enseñanza pública y a su organización administrativa a través de la promulgación de su Reglamento de Instrucción de 1850. Con este dispositivo trató de poner fin a la desorganización administrativa y pedagógica imperante. No obstante los mandatos constitucionales de 1828 y 1839 en el que se otorgaba al Congreso proponer los «Planes Generales de Educación e Instrucción Pública», éstos no se cumplieron, habiendo generado en la educación pública una exigencia de renovación de acuerdo con la época.

El Reglamento de Instrucción, catalogado como la primera Ley de Instrucción Pública, previa aprobación del Congreso, fue titulado Reglamento de Instrucción Pública para las Escuelas y Colegios de la República. Consta de 10 capítulos y 67 artículos donde se aborda la clasificación de los planteles, se norma el funcionamiento de las escuelas, colegios y universidades, así como el régimen de política educativa, las directrices sobre la enseñanza pública y privada, régimen del profesorado, presupuesto educativo y atribuciones del Estado en la marcha de la educación nacional.

Estructura de la educación en el Perú

La Educación se dividía en pública y privada. La Pública comprendía tres grados: primaria en las escuelas, secundaria en los colegios y superior en los Colegios Mayores y Universidades. La Primaria se impartía en dos ciclos en las escuelas de primer y segundo orden. La Secundaria se estudiaba en los Colegios Menores y Mayores. Los Colegios Mayores estuvieron considerados como una antesala de la Universidad.

De acuerdo a dicho Reglamento, las Universidades incrementaron de cinco facultades a seis: Ciencias Eclesiásticas, (incluyendo Cánones y Derecho Eclesiástico), Derecho, Medicina, Matemática, Ciencias Naturales, Filosofía y Humanidades.

El Ministerio de Instrucción, tenía como principal órgano ejecutivo a una Junta General de Instrucción con filiales dependientes en cada capital de Departamento, de provincia y en todas las parroquias. Es así que bajo el ordenamiento de este Reglamento, la enseñanza privada se normaba por la reglamentación general, existiendo libertad para escoger el método de enseñanza más adecuada y los textos que se creyeren más convenientes.

Los artículos 48 al 53, estaban referidos al Magisterio, en el que se vislumbraba el claro respeto a los derechos adquiridos y manda que en el futuro los postulantes a cargos pedagógicos deban rendir exámenes especiales, con excepción de docentes en las nuevas ramas de la enseñanza que se implantaran en el país. Asimismo, en su artículo 52 y 53 establece la sanción para los docentes y alumnos respectivamente, señalando para el último caso que el castigo «asegure la reforma de los educandos, sin degradar su corazón, como sucede con la flagelación, palmeta y demás castigos de este género prohibido por las leyes».

En lo referente al financiamiento de la educación este reglamento señala el origen y el destino de los fondos estipulando que las rentas dadas por el estado se administren por las Tesorerías Departamentales y las de origen privado por los respectivos planteles, efectuándose todo gasto previo presupuesto mensual, elaborado por el Director con el visto bueno del Presidente de la Junta de Instrucción.

En el segundo gobierno de Don Ramón Castilla se promulgó el Reglamento Liberal (7-IV-1855) apoyado por un grupo de liberales, entre los que se encontraba Sebastián Lorente. Este dispositivo mantiene la división tripartita de la educación: Popular, impartida en las escuelas, la Media en los colegios y la Especial impartida en las universidades, escuelas e institutos profesionales. El principio de este Reglamento fue la búsqueda de una educación integral del individuo y su perfeccionamiento «moral, intelectual, estético y físico».

Dentro del género de la Educación Especial, paralelamente a las universidades pero en rango menor, estaban las Escuelas e Institutos cuyo fin era el cultivo de la «Educación científica de algunas profesiones». Condición indispensable para el ingreso a estos centros era haber concluído la instrucción popular y la instrucción media.

Como medida complementaria, Castilla promulgó una ley (28-II-1861) reconociendo al docente su calidad profesional. El texto respectivo enuncia que la docencia es una «profesión creadora de todas las demás que existen en la sociedad», debiendo sus miembros gozar de derechos y prerrogativas preferenciales. En consecuencia, declara la Ley que el «profesorado es carrera pública».

En 1876, el Presidente Manuel Pardo, promulga un Reglamento General de Instrucción (18-III1876), manteniéndose la división tripartita: Primaria, Media y Superior. La educación primaria comprendía tres grados. En dicho Reglamento se establecen ciertas ordenanzas sobre las características que debían poseer los edificios escolares, se propone la formación de las Bibliotecas populares y la circulación gratuita entre los docentes del periódico «Educador Popular».

La Media, por su parte, comprendía dos grados, el primero de cuatro años y el segundo de dos años. La educación superior comprendía además de las universidades, cuatro Institutos Especiales: Escuela de Ingenieros Civiles y de Minas, Escuela Superior de Agricultura, Escuela Naval y Escuela Especial de Artillería y Estado Mayor, dependiendo las dos primeras del Ministerio de Instrucción y las otras dos del Ministerio de Guerra y Marina. En los centros de Educación Superior sólo estuvo permitido el ingreso de Bachilleres y Licenciados.

En 1895, el Presidente de la República Nicolás de Piérola nombró una comisión que redactara el Proyecto de Ley Orgánica de Instrucción, el que dió como resultado la Ley Orgánica de Instrucción, promulgado por el Presidente Eduardo L. Romaña en 1901. De esta Ley se desprende, la enseñanza dividida en Primera, Segunda y Superior. Impartiéndose la Primera en Escuelas de primer y segundo grado, la Segunda en los Colegios, Liceos y la Superior en las Universidades e Institutos Superiores.

En los colegios de secundaria enseñaban «las materias que sirvan para las funciones generales de la vida social» con una duración de seis años. Asimismo, la Ley declara la «enseñanza libre», es decir declara la posibilidad de que cualquier persona que reuniese las condiciones de moralidad y capacidad suficientes, podía «abrir al público un establecimiento de segunda enseñanza, con internado o sin él».

La Educación Superior, era impartida libremente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en las Universidades de Cusco, Trujillo y Arequipa, bajo el control del Consejo Superior de Instrucción. Durante el primer período de gobierno de don José Pardo (1904-1908), su política considera a la educación como un elemento de mejoramiento ciudadano indispensable para todo programa de gobierno constructivo. Bajo este lineamiento se consideró urgente la reforma total de la educación y un incremento preferente de la primaria, porque las deficiencias de ella traían consecuencias negativas para los otros grados.

Resolver el problema de la educación elemental era, contribuir a la solución de un tema nacional como el mejoramiento de la vida del pueblo. Paralelamente la influencia de su gestión se hacía patente en la educación laboral, normal, secundaria y superior. En un discurso de clausura universitaria, Pardo manifestó que «la prosperidad, la fuerza, el porvenir en suma de la República, requieren que el Estado desarrolle totalmente la educación nacional».

Pardo promulgó las leyes No. 74 y No.162 del 27.IX.1905 y 5.XII.1905 respectivamente. La Ley No. 162 estuvo apoyada en una fundamentación de tipo social; añade a la obligatoriedad la gratuidad de la enseñanza; según esta Ley, el control total de las Escuelas pasó a manos del Estado. Las estadísticas educativas de 1905 mostraban el funcionamiento de 1,425 escuelas, con 100,000 alumnos y 1,500 docentes; y en 1908 éstas habían crecido en 2,500 aulas para casi el doble de alumnos y docentes.

La educación media y superior también fueron reformadas y merecieron especial atención para dotación de recursos económicos que permitiera mejorar su infraestructura y la creación de nuevos Centros.

Entre 1919 y 1930, durante el segundo gobierno de Augusto B. Leguía, se promulgó otra ley educativa bajo el título de Ley Orgánica de Enseñanza (30-VI-1920). Su texto comprende cuatro secciones: I) Dedicada a la administración y a las autoridades educativas, II) Referida a la enseñanza primaria común y profesional; la Común era obligatoria y comprendía dos ciclos de dos y tres años respectivamente; en las escuelas de indígenas se mandaba intensificar las enseñanza del castellano y tener docentes que hablasen quechua, auque estaba prohibido el uso de libros en lengua quechua; la profesional suministraba conocimientos para desempeñar el cargo de preceptor elemental, agrícola, industrial y comercial o de labores domésticas. III) Correspondía a la enseñanza secundaria, estando también dividida en común y profesional y a cargo de profesores, comprendiendo dos ciclos de tres y dos años respectivamente en cuyo lapso se estudiaban nociones de educación religiosa, moral y cívica, castellano, geografía e historia, psicología, matemática, ciencias, física y naturales, inglés o francés, escritura, dibujo, modelado, trabajo manual, educación física y canto; y IV) La enseñanza superior tenía como centros a la Universidad Mayor de San Marcos, la Universidad de Escuelas Técnicas, las Universidades Menores de Cusco, Arequipa y Trujillo, además de la Pontificia Universidad Católica del Perú en calidad de Particular.

En 1928, al promulgarse el Estatuto Universitario, se instauró la inspección de las universidades a cargo del Ministerio de Instrucción, asistido por el Consejo Nacional de Enseñanza Universitaria; no obstante, se reconocía a las universidades «autonomía pedagógica, administrativa y económica dentro de los límites fijados por la ley».

El estatuto de 1928 tuvo vigencia hasta la caída del régimen Leguiísta; posteriormente se repuso la Ley Orgánica de Enseñanza de 1920 nombrándose paralelamente una Comisión de Reforma Universitaria (17-X-1930) que promulgó un Estatuto Provisorio (6-II-1931) mientras se preparaba la «Ley Orgánica de Enseñanza Universitaria». En lo concerniente a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el Dr. José Encinas al asumir el rectorado el 20-VI-1931, inicia una verdadera reforma con el decidido apoyo de maestros y estudiantes.

El Consejo Universitario tomó acuerdos que modernizaban la institución. El Plan General de Estudios tuvo tres ciclos: I) Estudios Generales, II) Estudios Profesionales, y III) Estudios de Especialización o Investigación; la columna principal de la reforma fue la organización académica basada en la planificación, dando como resultado un trabajo trascendente calificado como un mensaje pedagógico renovador para el país.

Posteriormente en 1935, 1941 y 1945 se promulgaron leyes genéricas para la educación. En Primaria y Secundaria seguía vigente la ley de 1920; ésta fue derogada en la parte concerniente a la Universidad en 1928 y 1935. La Ley de 1935 fue de carácter autoritario, que suprimió la mayor parte de las conquistas logradas con la Reforma de 1931.

El 1º de abril de 1941 fue promulgado por el Presidente Manuel Prado, otro dispositivo llamado «Ley Orgánica de Educación Pública» cuya estructura comtempla dos secciones: I) La Educación Primaria, Secundaria, Técnica y Normal, y II) La Enseñanza Superior. Generalmente se impartía educación inicial en los jardines de la infancia o en secciones de las escuelas primarias. La primaria común, tenía una duración de seis años y era gratuita y obligatoria, funcionaban cinco tipos de escuelas: Rural, de Comunidad, Ambulante, para la educación del habitante de la selva, Escuela-Hogar y Escuela urbana. Existía además la Educación de Adultos.

La Educación Secundaria, duraba cinco años y comprendía conocimientos generales y otros de carácter técnico aplicado a las regiones correspondientes. La Educación Técnica se orientó a formar «los técnicos requeridos para la vida económica del país, sobre la base de la cultura general, y les infundía la conciencia de la función social que les incumbe»; comprendía la primaria, secundaria y técnica para los obreros.

La Educación Normal, tuvo por fin «formar el personal docente y administrativo para la educación infantil, la primaria y la secundaria». También la Ley de 1941 contempló una Educación Especial para deficientes mentales o de los sentidos, buscando «su adaptación al medio social y se impartía por médicos y profesores especializados».

Respecto a la Sección II de la Ley de 1941 sobre Enseñanza Superior se legisló particularmente para la Universidad Mayor de San Marcos y otras universidades pero ya sin calificativo de menores. El 24 de abril de 1946, el Presidente José L. Bustamante, promulgó El Estatuto Universitario, el mismo que derogó lo mandado en la Ley Orgánica de 1941 repitiéndose lo mismo que sucedió con el Estatuto de 1928.

Estando de Ministro de Educación, el Coronel Juan Mendoza Rodríguez, el Consejo Nacional de Educación redactó el Plan de Educación Nacional – llamado también – Plan Mendoza. Es un documento básico, donde se indican los conceptos doctrinarios, los antecedentes de los diferentes problemas educativos, las soluciones y los procedimientos pertinentes para su concreta realización.

El Plan Mendoza, establece los lineamientos rectores de la Educación Primaria, Secundaria y Técnica. La Primaria, fue considerada una etapa predominante educativa antes que instructiva, plasmó el convencimiento de que el ausentismo y la deserción escolar provenían de la deficiencia de los locales escolares, habiéndose considerado importante un plan de construcciones. La Educación Infantil (4 a 6 años) se impartía en los Jardines de la Infancia, seguida de una etapa de transición (6 a 7 años) y la primaria (7 a 13 años) impartida en Escuelas rurales y urbanas.

La Educación Secundaria fue considerada como una continuación de los estudios primarios y base de preparación del futuro ciudadano y también como un ciclo previo para estudios superiores. La Educación Técnica fue colocada al mismo nivel que la secundaria y tuvo como fin tender a la especialización. Finalmente, la Educación Normal dedicada a la formación del personal docente y administrativo de la educación infantil, primaria, secundaria y especial, buscó perfeccionar al educador e investigar y divulgar el resultado de sus experiencias.

Según las cifras estadísticas de 1950, funcionaban: 7,356 escuelas de primer grado, 1,765 escuelas de segundo grado, 19 escuelas especiales, 90 jardines de infancia, 99 colegios nacionales y 42 secciones anexas.

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César Vallejo, docente guadalupano https://asociadosguadalupanos.com/cesar-vallejo-docente-guadalupano/ Wed, 11 Mar 2020 09:20:47 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=67

Nuestra Señora de Guadalupe, ha tenido a verdaderas personalidades entre sus ex alumnos, docentes y directivos. Algunos de sus ex profesores, por ejemplo, fueron Augusto Salazar Bondy, Javier Heraud o César Vallejo y es, justamente, sobre el paso del poeta trujillano, fugaz (de setiembre de 1919 a marzo de 1923) y accidentado (algunas fuentes refieren que fue víctima de discriminación), sobre el que escribió Rosa Sedó, nieta de Severino Sedó*, quien fuera profesor de música durante el paso de Vallejo por el viejo colegio.

Las siguientes líneas fueron tomadas del libro Colegio Guadalupe, la historia…, cuya primera edición es de setiembre de 2012, y refieren a ese momento en el que el más célebre huamachuquino es docente del Primer Colegio Nacional de la República.

Luego de ejercer la docencia y otros trabajos en Trujillo para poder sobrevivir, César Vallejo se traslada a Lima en 1917 y dos años después (1919) logra una plaza en el Colegio de Guadalupe para enseñar Gramática. Por su aspecto físico delgado y huesudo, su procedencia andina y su inocultable timidez, Vallejo era visto con desconfianza y recelo por algunos profesores, y además afrontaba duras carencias materiales.

En una ocasión, a la hora del almuerzo Vallejo se quedó sentado en uno de los patios como recordando el verso de uno de sus poemas escritos en Trujillo: “¿Un simple pan no habrá ahora para mí?”. En eso apareció el profesor de música Severino Sedó y le preguntó: ¿Amigo, usted no va a almorzar? El poeta respondió que “estaba tomando sol”. No dijo más para no sentirse humillado. Sedó, cuyo corazón sabía interpretar decires y silencios, tomó del brazo a Vallejo y lo llevó a su casa de la avenida España, en donde le dio cálida y generosa acogida durante tres meses.

Este temporal desahogo espiritual y material, le dio tiempo a Vallejo para terminar su extraordinaria obra “Los heraldos negros” (Sin embargo, algunas fuentes coinciden en que César Vallejo escribió dicha obra entre 1915 y 1918 (y fue publicada en julio de 1919) y no entre 1919 y años posteriores). Cómo le puedo pagar tanta generosidad para conmigo?, preguntó Vallejo a Sedó. El noble maestro de música le respondió: “Nada mi querido amigo. Usted es de esta casa”.

Entonces Vallejo extrajo de uno de sus bolsillos de su saco el primer número de “Los heraldo negros” para entregarle en señal de gratitud a Sedó. Sedó no aceptó el obsequio, pues le dijo que ello representaba el fruto de un duro y sacrificado trabajo y tenía un costo que había que honrar. De tantas idas y venidas, al final dijo que su libro costaba “un sol”. Sedó le pagó.

Pero Vallejo que sabía tanto de la vida como de la gratitud, no encontraba la manera de agradecer la generosa hospitalidad de la familia Sedó. Hasta que llegó el día buscado. Juan, el hijo mayor del maestro Severino, enfermó de tifoidea y como no había una persona que lo cuidara, Vallejo asumió ese papel ante la oposición de Sedó, quien era infatigable a su labor docente en Guadalupe.

CESAR VALLEJO | ASOCIACION GUADALUPANA

SEVERINO SEDÓ

Severino Sedó nació en Cataluña, en la ciudad de Reus, España, el 08 de enero de 1883. Fue seminarista, pero dejó los claustros conventuales por su creciente pasión: la música. Llega al Perú a comienzos de 1900.

Como ya era talentoso pianista e intérprete de música sacra fue maestro de capilla de casi todas las iglesias de Lima. “A los 29 años, en 1912, ingresa como profesor de música al colegio Guadalupe, que pocos años antes había ocupado su nuevo local en la Alameda de la Circunvalación, rebautizada años después como Alfonso Ugarte”, refiere el libro.

Algunos datos adicionales de Severino Sedó cuentan que es en 1930 cuando, aproximadamente, escribe la letra y música de la Marcha Guadalupana:

“La pasión por la música lleva a este noble educador catalán a escribir la letra y música de los himnos y marchas de diferentes instituciones como el Colegio Nuestra Señora de la Merced, Inmaculada, la antigua Escuela de Educación Física de la Universidad Nacional de San Marcos, así como los himnos de la Sanidad del Ejército y del Marinero. Sedó también fue profesor en el colegio Leoncio Prado y uno de los maestros de la Orquesta Sinfónica Nacional. Enseñó en el colegio Guadalupe hasta 1950… A los 92 años, el 12 de julio de 1975, el maestro Sedó pasó a formar parte de la historia”, completa el libro Colegio Guadalupe, la historia…

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Guadalupe, un colegio con historia https://asociadosguadalupanos.com/guadalupe-un-colegio-con-historia/ Wed, 11 Mar 2020 09:20:21 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=63

Fuente: Foto propiedad del Comercio

El Colegio Nuestra Señora de Guadalupe ya había sido fundado en el barrio de Guadalupe, en Lima, el 14 de noviembre de 1840, pero el 7 de febrero del año siguiente (1841) se inauguró como local de enseñanza primaria. Ocupó entonces el renovado local del Estanco de Tabaco, cedido por el gobierno, que se ubicaba en las inmediaciones del actual Parque Universitario. Hubo solo 40 alumnos en ese primer año. Recién en 1909 el colegio se trasladó a la conocida sede de la avenida Alfonso Ugarte. Postal de 1963.

UN POCO DE HISTORIA

Sabemos que el llamado “Primer Colegio Nacional del Perú” fue fundado en 1841 durante el segundo mandato Agustín Gamarra. Sus fundadores fueron el hacendado y empresario iqueño Domingo Elías y el comerciante español Nicolás Rodrigo. En 1855, el presidente Castilla lo convierte en el Primer Colegio Nacional del Perú para que los mejores y más destacados estudiantes de la nación ingresen y accedan a su enseñanza, formación y disciplina. Su antiguo local estuvo ubicado donde luego, durante la dictadura de Odría, se erigió el edificio del Ministerio de Educación (en el Parque Universitario, barrio de Guadalupe, en las afueras de Lima). Allí permaneció por 66 años antes de trasladarse donde lo vemos hoy.

El origen de este edificio se remonta a 1898 cuando se convocó a un concurso para dotar al emblemático colegio de un local adecuado. El proyecto inicial lo ganó Máximo Doig (arquitecto de la Casa de Correos) pero la obra fue concluida por Rafael Marquina y Bueno, arquitecto guadalupano. De estilo neoclásico, el bloque frontal se concluyó en 1909; la capilla y el bloque posterior, en 1911.

El local fue concebido para satisfacer el sistema educativo de modelo francés; por ello, su traza es de retícula conformando 5 patios, cada uno de ellos destinados a una actividad escolar: patio de honor, patio de actividades recreativas, auditorio, capilla y tres patios de aulas; en el segundo nivel se emplazaba el internado, área de servicios generales-maestranza, comedor, talleres de instrucción, almacenes, etc. La obra fue concluida por Marquina en 1920.

COLEGIO GUADALUPE | ASOCIACION GUADALUPANA

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El Combate de Angamos https://asociadosguadalupanos.com/el-combate-de-angamos/ Wed, 11 Mar 2020 09:20:06 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=61

Hace 141 años, un 8 de Octubre como hoy, el Caballero de los Mares Don Miguel Grau Seminario surcaba el mar al mando del monitor Huáscar con un grupo de valientes tripulantes entre los cuales se encontraban GUADALUPANOS, el Teniente Diego Ferré Sosa, quien fallece al lado del Almirante Grau; Vicealmirante Melitón Carbajal Ambulodegui; Teniente Segundo Enrique Palacios Mendiburu; Federico Sotomayor y Vigil; Felipe Rotalde, Cirujano; Juan Alfaro Arias, contador, fueron protagonistas de uno de los Combates Navales más Gloriosos de los que se tenga recuerdo en la historia marítima.

Aquella heroica epopeya se inicia el día 30 de setiembre de 1879, cuando la División Naval integrada por el monitor Huáscar, la corbeta Unión y el transporte Rímac, zarpa hacia el sur en demanda de Iquique a donde arriban el 1° de octubre. Aquel día, el Huáscar al mando de Grau y la Unión al mando de García y García enrumban nuevamente hacia el sur para continuar incursionando en costas chilenas, actividad que gracias a la habilidad y pericia de nuestro Gran Almirante y su tripulación había dado buenos resultados, dado que tras más de 6 meses de guerra contra un adversario poderoso, les había negado el dominio del mar.

Ante esta situación, que era inconcebible para los chilenos y que ocasionó el relevo de su Alto Mando Naval, el nuevo comandante en jefe de su escuadra, Almirante Riveros ideó planes para la captura del Huáscar, la pesadilla de los marinos chilenos. Es así que la escuadra enemiga es dividida en dos divisiones integrada la primera por el acorazado Blanco Encalada, la goleta Covadonga y el transporte armado Matías Cousiño; la segunda por el Cochrane, la corbeta O’Higgins y la cañonera Loa; zarpan hacia Arica el 2 de octubre, llegando allí el 4, no hallando a nuestras naves, tomaron entonces conocimiento de que se hallaban incursionando en sus costas. Es así que ambas divisiones se separan para navegar hacia el sur, la primera pegada hacia la costa y la segunda en alta mar. El plan chileno consistía en acorralar al Huáscar y la Unión aprovechando la mayor velocidad de los buques de la segunda división y cortarles la retirada.

MIGUEL GRAU | ASOCIACION GUADALUPANA
TRIPULACIÓN DEL HUASCAR | ASOCIACION GUADALUPANA

El mismo día 4 continuando con su misión, la División Naval Peruana llegó a Sarco, al sur de Huasco, apresando a la goleta chilena Coquimbo, despachándola hacia Arica. El día 5, siempre navegando al sur, arriban a Coquimbo no hallando naves enemigas, prosiguiendo luego hasta Tongoy a pocas horas de Valparaíso. Grau ya había tomado conocimiento del zarpe de los chilenos y por ello prefiere no arriesgar ir más al sur, emprendiendo el retorno hacia el norte. Los días 6 y 7 el Huáscar sufre desperfectos en sus máquinas efectuándose las reparaciones en alta mar. Superados los problemas, en la madrugada del día 8 de octubre a 01.00 horas arribaron al puerto de Antofagasta libre de buques chilenos, continuando su derrota hacia el norte. A 03.00 se divisaron humos procedentes del norte, pensándose inicialmente que se trataba de mercantes, pero a fin de evitarlos en caso que fueran naves chilenas, Grau ordenó navegar al oeste y luego al norte; pero el plan de Riveros se puso en marcha y fue así que los humos divisados inicialmente al salir de Antofagasta correspondían a los buques de la primera división que emprendieron caza a nuestros buques y luego de tres horas de navegar a toda máquina, los peruanos logran burlar al enemigo dejándolos a 8 millas a la altura de Punta Tetas.

Más tarde, a 07.15 navegando hacia el norte se divisan otros tres humos por el noroeste, que eran los de las segunda división naval chilena que navegaba en rumbo de intercepción hacia los nuestros. Grau tomó conocimiento de esta nueva situación y comprendió que el cerco que el enemigo le tendía sería difícil de evitar, ya que la velocidad y el poder artillero del Huáscar eran superados ampliamente por los de los acorazados chilenos. Entonces decidió continuar hacia el norte a fin de intentar rebasar Punta Angamos. Luego, evaluando la situación, dio órdenes a García y García para que salve su buque puesto que sacrificar a la Unión, único buque de valor aparte del Huáscar sería un error.

En conocimiento que el enfrentamiento era inevitable, Grau presentó combate y tomó la iniciativa, efectuando el primer cañonazo a 09.40 hacia el Cochrane que estaba a 1000 yardas de distancia y así empezó el encuentro a la altura de Punta Angamos. El acorazado chileno estrechó distancias aprovechando su andar y luego inició sus disparos, obligando, al hacer blanco en el Huáscar, a gobernar con aparejos.

A 09.50 horas en pleno fragor del combate un proyectil impactó en la torre donde se hallaba el Almirante Miguel Grau, causándoles la muerte a él y a su ayudante el Teniente Diego Ferré. En ese preciso instante fue cuando el marino más grande del continente pasó a la inmortalidad.

Pero el combate continuó. El espíritu vivo de Grau se mantuvo entre los suyos, el Huáscar no se rindió: asumió el mando el Comandante Elías Aguirre; la lucha se hizo cada vez más difícil y la primera división Chilena entabló también combate con el monitor. El enemigo con su poderosa artillería demolió poco a poco la nave peruana, que perdió el gobierno a causa de una andanada. Aguirre cayó muerto, el Comandante Capitán de Corbeta Carvajal fue herido de gravedad, el Teniente Rodríguez cayó muerto también, fue herido el Teniente Palacios quien con la mandíbula destrozada no abandonó su puesto y el Teniente Santillana fue alcanzado por la metralleta; el personal tampoco se rindió y luchó hasta el final.

El Huáscar, aunque sin gobierno, continuó disparando, intentó espolonear al Blanco Encalada sin resultados. Finalmente, tras una hora y diez minutos de combate desigual, con la artillería ya inutilizada por el fuego enemigo, con el buque sin posibilidades de maniobrar y diezmada su tripulación, por orden expresa del último en asumir el mando del Huáscar el Teniente Pedro Gárezon, se ordenó abrir válvulas de fondo para hundir el buque y cuando esto se llevaba a cabo, ya con 4 pies de agua en los fondos, el enemigo abordó el buque y tras dominar a la tripulación exhausta pero con la moral y el orgullo en alto, lo tomaron como presa. Al instante de abordar el Huáscar el primer bote chileno, se hallaban los oficiales peruanos sobre la cubierta porque momentos antes habían arrojado al agua sus espadas para no entregarlas, gritando a viva voz uno de ellos “Los Peruanos no se rinden”.

TRIPULACION DEL HUASCAR | ASOCIACION GUADALUPANA
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Héroes Guadalupanos del Combate de Angamos

MANUEL MELITÓN CARBAJAL | ASOCIACION GUADALUPANA
ENRIQUE PALACIOS MENDIBURU | ASOCIACION GUADALUPANA
CARLOS ROTALDE | ASOCIACION GUADALUPANA
JUAN ALFARO ARIAS | ASOCIACION GUADALUPANA
DIEGO FERRE SOZA | ASOCIACION GUADALUPANA
FEDERICO SOTOMAYOR Y VIGIL | ASOCIACION GUADALUPANA

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Juan Antonio Herrera Moncada https://asociadosguadalupanos.com/juan-antonio-herrera-moncada/ Tue, 10 Mar 2020 09:48:25 +0000 https://asociadosguadalupanos.com/?p=418

En el año 1991, cursaba el primer año de educación secundaria en la “sección P” y tuve mi primer partido de baloncesto gracias al profesor de educación física; Pedro Chamorro Caceda G84, fué muy bonito conocer el coliseo y jugar un partido amistoso entre mis compañeros de aula, aún recuerdo la primera canasta que anote aquel día, es así como se despertó mi interés por el baloncesto.

Al cabo de un año noté la importancia de este deporte en mi vida, en 1992 me cambiaron de la sección P a la G, recuerdo cuando sonó el timbre de salida y fui el último en salir, por alguna razón la puerta de salida estaba cerrada y tuve que salir por otra puerta, cruzando el patio de quinto observé a los alumnos del 5to año de secundaria dando bote a la pelota y lanzando al aro varias veces, noté que conformaban la selección de Baloncesto por la vestimenta que tenían, todos bien uniformados al parecer venían de un partido, todo indicaba que les había ido bien por la alegría en sus rostros, fue allí donde mi interés creció aún más y decidí saber más de este deporte. Al día siguiente tome una revista que mi papá había traído del extranjero y en ella estaban las fotos y estadísticas de los mundiales de basket, a partir de ese momento me interesó más el Basketball.

En 1993, cursaba el tercer año de secundaria y decidí participar en la convocatoria para formar parte del equipo de baloncesto, afortunadamente el horario de entrenamiento no afectaba otras asignaturas. Recuerdo que al acercarme el primer día, abrió la puerta un profesor bajito de edad avanzada y canoso que me pregunto si venía por el aviso de la selección, le respondí con entusiasmo que sí, y me hizo ingresar, observé a varios compañeros de otros salones en una larga fila y noté que la mayoría eran más altos que yo.

Debo decirles que fui el último en la fila en ser tallado, al finalizar fui citado todos los días en el recreo para los entrenamientos de pre selección, El profesor nos indicó que traigamos ropa deportiva y que serían dos semanas de prueba, allí se seleccionarían a los mejores. Cuando me despedí, me dió su nombre formalmente “Profesor Moncada” y así lo conocí por primera vez!!!!!

Siempre decía que si nos esforzábamos lo suficiente podíamos quedarnos a formar parte de la selección, lastimosamente no califique (jajajajaja ironías de la vida), me sentí triste, sin embargo no me desanimé y seguí intentándolo. Cuando notificaron los horarios de entrenamiento a los seleccionados, decidí asistir por iniciativa y también motivado por los amigos que había conocido durante los entrenamientos de prueba.

SELECCION DE BALONCESTO ESCOLAR GUADALUPANO | ASOCIACION GUADALUPANA
SELECCION DE BALONCESTO GUADALUPANO | ASOCIACION GUADALUPANA

Le pregunté al profesor Moncada si podía mirar los entrenamientos y respondió que solo se podían quedar los seleccionados, los entrenamientos eran todos los días menos los jueves y domingos de 1pm a 3pm y los sábados de 9am a 12m, los primeros días pasaba a saludar al entrenador “ Moncada”, el amablemente respondía mi saludo y me recordaba que no podía quedarme pero insistí, «todos los días pasaba sin falta a saludarlo», estaba dispuesto a ingresar, deseaba con todo mi corazón ingresar, muchas veces dudaba en seguir insistiendo, hasta que un buen día luego de dos semanas de iniciado el entrenamiento permitió que me quedé.

Entonces me sentaba cerca de él, luego según yo subí de puesto a secretario y empecé con algunas labores sencillas entre ellas a comprar recuerdo su pastilla (Uropol), quise desistir ya que pasaban los días y no lograba mi principal objetivo “entrenar” pero un buen amigo y compañero Christofer López( más alto que yo) me motivó a insistir y me sugirió traer ropa deportiva, así continué hasta que un gran día el profesor Moncada me preguntó si quería participar de los entrenamientos, me cambie de inmediato, aún recuerdo la ropa que use, escogí la ropa deportiva más nueva que tenía, y mis zapatillas puma, comencé muy feliz!!!!!!

Era el primero en llegar, el profesor Moncada siempre me contaba algo mientras sacábamos los materiales para iniciar la clase, fue anecdótico porque lo ayudaba a barrer el coliseo de baloncesto, la misma rutina se repetía los días de entrenamiento, así que dejé de usar mis mejores prendas porque sabía que se maltratarían y gastarían debido a los entrenamientos, pronto todos acabábamos con nuestros polos con agujeros, zapatillas rotas, clara evidencia que era muy exigente con los entrenamientos.

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